Familia y cero vicios: el único plan de retiro que sí alcanza en Guanajuato
Tamaño de letra
El DIF Estatal presentó los resultados del proyecto 'Historias Centenarias, recetas para vivir', en el que recopiló las experiencias y consejos de 151 personas de Guanajuato que alcanzaron o superaron los cien años de edad. En una ceremonia, la gobernadora reconoció a 135 adultos mayores, entre ellos 30 que ya rebasaron el siglo. Y de todo ese caudal de sabiduría acumulada, la conclusión destilada fue tan sencilla como demoledora: familia y cero vicios.
Uno esperaría fórmulas exóticas, dietas secretas, quizá un ingrediente prehispánico redescubierto. Pero no. La receta de la longevidad guanajuatense es, básicamente, portarse bien y no tomar. Cien años de vida resumidos en el mismo consejo que le daba su abuela cada Navidad y que usted ignoró olímpicamente entre la sidra y el ponche.
Lo hermoso del asunto es la oportunidad del mensaje. Llega justo cuando nos enteramos de que el salario digno debería ser 14 mil 400 pesos pero es de nueve mil y feria, cuando el ISSSTE reconoce que a veces no hay ni torundas, y cuando las urgencias hospitalarias subieron hasta 30%. En ese contexto, 'familia y cero vicios' no es un consejo: es un plan de contingencia nacional. Si no puede pagarse la salud, al menos no se la gaste. Si el sistema no lo va a cuidar, cuídese usted, y de paso hágale la plática a su tía.
Porque hay que reconocerlo: de todas las políticas públicas del estado, esta es la única con financiamiento garantizado. No requiere presupuesto, no depende de licitaciones, no se atora en transparencia. Dejar el cigarro es gratis. Hablarle a su mamá cuesta una llamada. Y comparado con un litro de gasolina —que en el Bajío ya cotiza como activo de lujo— la sobriedad resulta positivamente barata.
Así que gracias, centenarios de Guanajuato, por la lección. Ustedes cruzaron guerras, crisis, devaluaciones y varios sexenios de promesas incumplidas, y su gran secreto fue el más humilde de todos: buena compañía y ninguna botella. Que conste que se los dijeron con reconocimiento y ceremonia. El resto de nosotros, mientras tanto, seguiremos intentando llegar a fin de mes, que a estas alturas ya parece hazaña de longevidad.
Uno esperaría fórmulas exóticas, dietas secretas, quizá un ingrediente prehispánico redescubierto. Pero no. La receta de la longevidad guanajuatense es, básicamente, portarse bien y no tomar. Cien años de vida resumidos en el mismo consejo que le daba su abuela cada Navidad y que usted ignoró olímpicamente entre la sidra y el ponche.
Lo hermoso del asunto es la oportunidad del mensaje. Llega justo cuando nos enteramos de que el salario digno debería ser 14 mil 400 pesos pero es de nueve mil y feria, cuando el ISSSTE reconoce que a veces no hay ni torundas, y cuando las urgencias hospitalarias subieron hasta 30%. En ese contexto, 'familia y cero vicios' no es un consejo: es un plan de contingencia nacional. Si no puede pagarse la salud, al menos no se la gaste. Si el sistema no lo va a cuidar, cuídese usted, y de paso hágale la plática a su tía.
Porque hay que reconocerlo: de todas las políticas públicas del estado, esta es la única con financiamiento garantizado. No requiere presupuesto, no depende de licitaciones, no se atora en transparencia. Dejar el cigarro es gratis. Hablarle a su mamá cuesta una llamada. Y comparado con un litro de gasolina —que en el Bajío ya cotiza como activo de lujo— la sobriedad resulta positivamente barata.
Así que gracias, centenarios de Guanajuato, por la lección. Ustedes cruzaron guerras, crisis, devaluaciones y varios sexenios de promesas incumplidas, y su gran secreto fue el más humilde de todos: buena compañía y ninguna botella. Que conste que se los dijeron con reconocimiento y ceremonia. El resto de nosotros, mientras tanto, seguiremos intentando llegar a fin de mes, que a estas alturas ya parece hazaña de longevidad.