Soberanía, carne asada y un basurero hipotecado hasta 2038: domingo chihuahuense de balance
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Hubo un tiempo en que el Día del Padre se resolvía con una corbata fea y una palmada en el hombro. Hoy, en Chihuahua, se resuelve con un debate sobre soberanía nacional, una concesión de basura que llega hasta el 2038 y una tumba narca decorada con miles de rosas. Domingo de descanso, dicen. Aquí el descanso vino con asador, ironía y termómetro a 40 grados.
Empecemos por lo grande. Mientras media república veía el Mundial, la gobernadora Maru Campos eligió subir un videomensaje para exigirle a la 4T que entregue al gobernador con licencia de Sinaloa, señalado por Estados Unidos. La defensa de la soberanía nacional, nos explicó, consiste en pedirle a Washington que tenga razón. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, contestó que eso es promover la intervención extranjera; Cruz Pérez Cuéllar agregó que la mandataria actúa con "cinismo y desfachatez" y que está "completamente ausente". O sea: todos se acusan mutuamente de no estar, lo cual, viéndolo bien, es lo único en lo que coinciden. El debate sobre la patria se resolvió, como manda la tradición política mexicana, por redes sociales y en horario de medio tiempo.
Pero la noticia que de verdad amarra el futuro —literalmente— viene de Juárez, donde se comprometió la recolección de basura mediante concesiones firmadas en 2023 que corren hasta 2038, con pagos de hasta 826 pesos por tonelada y ajustes anuales por inflación. Doce años de contrato. Para ponerlo en perspectiva: habrá niños que nazcan, entren a la primaria, terminen la secundaria y todavía estarán pagando ese mismo contrato cuando saquen su primera credencial de elector. Comprometer administraciones futuras con la basura es un gesto casi poético: lo único garantizado a largo plazo en este estado no es el agua, ni la seguridad, ni el empleo. Es que la basura se la van a llevar. Eso sí, puntual y con factura indexada.
Mientras tanto, el Estado se despidió de manera silenciosa de más de cien "chalecos azules", varios de ellos personas con discapacidad, que aseguran no haber recibido ni aviso ni un triste "gracias". La Secretaría lo atribuyó a recortes presupuestales. Curioso país donde para firmar una concesión de basura hasta 2038 siempre hay dinero, pero para mantener a quien dirigía el tráfico afuera de la escuela, de repente, no alcanzó. El último pago fue el 28 de mayo; el comunicado de despedida, nunca llegó. Ahorraron hasta en la cortesía.
Para descansar de tanta soberanía, los chihuahuenses hicieron lo único sensato: carne asada. El gremio restaurantero confirmó que el Día del Padre apenas mueve la afluencia entre 10 y 15 por ciento, contra el 40-45 del Día de las Madres. La traducción es brutal y honesta: a mamá la sacan a comer, a papá le prenden el carbón en el patio y que él mismo se ase su bistec. El balneario reportó lleno, el termómetro marcó 40 grados y, contra todo pronóstico, solo hubo tres golpes de calor. Resulta que el papá chihuahuense es más resistente al sol que a que lo lleven a un restaurante.
En el Congreso del estado se alista un periodo extraordinario para discutir reformas electorales, entre ellas una "alternancia obligatoria" en la gubernatura que ya tiene a colectivos feministas advirtiendo retrocesos en derechos políticos de las mujeres. Es decir: la política chihuahuense se prepara para legislar sobre quién puede gobernar, justo en el mismo fin de semana en que no se ponen de acuerdo ni en quién gobierna ahorita. Multitarea.
Y porque ningún domingo está completo sin una postal del crimen elevado a culto: la tumba de "El Mencho" amaneció cubierta con miles de rosas por el Día del Padre. Mismo país donde Coespris presumió revisar 145 funerarias y crematorios en seis meses, y donde la Fiscalía de Juárez dará por fin informes del caso Plenitud, aquel terreno con 386 cuerpos. La muerte, en Chihuahua, tiene mejor logística que casi cualquier trámite vivo: se vigila, se investiga, se concesiona y hasta se le ofrendan rosas importadas.
Cierre del balance dominical: la soberanía se defendió por video, la basura quedó garantizada por una década, los chalecos azules quedaron desempleados sin aviso, y papá se asó su propia carne bajo 40 grados de sol justiciero. Si esto es el descanso, uno ya no quiere ver el lunes. Ah, cierto: el lunes el Congreso vota. Que Dios —y el carbón— nos agarre confesados.
Empecemos por lo grande. Mientras media república veía el Mundial, la gobernadora Maru Campos eligió subir un videomensaje para exigirle a la 4T que entregue al gobernador con licencia de Sinaloa, señalado por Estados Unidos. La defensa de la soberanía nacional, nos explicó, consiste en pedirle a Washington que tenga razón. La dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, contestó que eso es promover la intervención extranjera; Cruz Pérez Cuéllar agregó que la mandataria actúa con "cinismo y desfachatez" y que está "completamente ausente". O sea: todos se acusan mutuamente de no estar, lo cual, viéndolo bien, es lo único en lo que coinciden. El debate sobre la patria se resolvió, como manda la tradición política mexicana, por redes sociales y en horario de medio tiempo.
Pero la noticia que de verdad amarra el futuro —literalmente— viene de Juárez, donde se comprometió la recolección de basura mediante concesiones firmadas en 2023 que corren hasta 2038, con pagos de hasta 826 pesos por tonelada y ajustes anuales por inflación. Doce años de contrato. Para ponerlo en perspectiva: habrá niños que nazcan, entren a la primaria, terminen la secundaria y todavía estarán pagando ese mismo contrato cuando saquen su primera credencial de elector. Comprometer administraciones futuras con la basura es un gesto casi poético: lo único garantizado a largo plazo en este estado no es el agua, ni la seguridad, ni el empleo. Es que la basura se la van a llevar. Eso sí, puntual y con factura indexada.
Mientras tanto, el Estado se despidió de manera silenciosa de más de cien "chalecos azules", varios de ellos personas con discapacidad, que aseguran no haber recibido ni aviso ni un triste "gracias". La Secretaría lo atribuyó a recortes presupuestales. Curioso país donde para firmar una concesión de basura hasta 2038 siempre hay dinero, pero para mantener a quien dirigía el tráfico afuera de la escuela, de repente, no alcanzó. El último pago fue el 28 de mayo; el comunicado de despedida, nunca llegó. Ahorraron hasta en la cortesía.
Para descansar de tanta soberanía, los chihuahuenses hicieron lo único sensato: carne asada. El gremio restaurantero confirmó que el Día del Padre apenas mueve la afluencia entre 10 y 15 por ciento, contra el 40-45 del Día de las Madres. La traducción es brutal y honesta: a mamá la sacan a comer, a papá le prenden el carbón en el patio y que él mismo se ase su bistec. El balneario reportó lleno, el termómetro marcó 40 grados y, contra todo pronóstico, solo hubo tres golpes de calor. Resulta que el papá chihuahuense es más resistente al sol que a que lo lleven a un restaurante.
En el Congreso del estado se alista un periodo extraordinario para discutir reformas electorales, entre ellas una "alternancia obligatoria" en la gubernatura que ya tiene a colectivos feministas advirtiendo retrocesos en derechos políticos de las mujeres. Es decir: la política chihuahuense se prepara para legislar sobre quién puede gobernar, justo en el mismo fin de semana en que no se ponen de acuerdo ni en quién gobierna ahorita. Multitarea.
Y porque ningún domingo está completo sin una postal del crimen elevado a culto: la tumba de "El Mencho" amaneció cubierta con miles de rosas por el Día del Padre. Mismo país donde Coespris presumió revisar 145 funerarias y crematorios en seis meses, y donde la Fiscalía de Juárez dará por fin informes del caso Plenitud, aquel terreno con 386 cuerpos. La muerte, en Chihuahua, tiene mejor logística que casi cualquier trámite vivo: se vigila, se investiga, se concesiona y hasta se le ofrendan rosas importadas.
Cierre del balance dominical: la soberanía se defendió por video, la basura quedó garantizada por una década, los chalecos azules quedaron desempleados sin aviso, y papá se asó su propia carne bajo 40 grados de sol justiciero. Si esto es el descanso, uno ya no quiere ver el lunes. Ah, cierto: el lunes el Congreso vota. Que Dios —y el carbón— nos agarre confesados.