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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 27 de agosto de 2026

Lemus tocó el Palacio; le abrieron la ventanilla de Hacienda

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Lemus tocó el Palacio; le abrieron la ventanilla de Hacienda
Final feliz con letras chiquitas. Después de varias semanas tocando la puerta del Palacio Nacional, el gobernador consiguió por fin algo más que un saludo de cortesía: la Presidenta confirmó el respaldo federal para el segundo acueducto Chapala-Guadalajara, la modernización de la Planta Potabilizadora de Miravalle y trabajos complementarios en la Presa El Zapotillo. La foto salió bien, los aplausos también, y por un momento pareció que a Jalisco le iban a abrir la llave del cielo.

Luego llegó la parte que nadie sube a redes sociales: conseguir los recursos, validar los proyectos y pasar por Hacienda y el Congreso local. En otras palabras, la buena noticia no es el agua, es el permiso para empezar a pelearla. Diez mil millones que cuesta el acueducto, un paquete que se habla en cifras de veintidós mil; números tan grandes que producen vértigo y tan lejanos que producen sed.

Hay que reconocerle constancia al mandatario: tocar una puerta durante semanas requiere paciencia de novio formal, y en la política mexicana la perseverancia a veces rinde más que los proyectos. El problema es que entre el anuncio y la primera gota median trámites, oficios, validaciones técnicas y ese monstruo de mil cabezas llamado presupuesto federal, que promete rápido y desembolsa despacio. Nos aseguran que las obras de la ampliación a Chapala y la Línea 5 arrancan a inicios de septiembre; ojalá el calendario les haga caso mejor que las lluvias.

Mientras tanto, el ciudadano de la Zona Metropolitana sigue con el ritual de siempre: abrir la llave, escuchar el aire, sacudir el garrafón, calcular cuánto rinde la cisterna. Le prometen calidad del agua a mediano plazo, y el mediano plazo, ya sabemos, es esa dimensión donde viven todas las obras hidráulicas de la historia reciente. Se anuncian con banda tricolor y se inauguran con otra administración.

Que conste: celebramos el acuerdo, faltaba más. Después de meses de señalamientos y acusaciones mutuas entre estado y Federación, sentarse a firmar ya es un avance. Pero perdónennos el escepticismo profesional: en esta tierra hemos visto demasiados acueductos nacer en conferencia y morir en comisión. Le tomaremos la palabra al gobernador y a la Presidenta, con calendario en mano y cubeta lista. Si en septiembre arranca la obra, aquí estaremos para aplaudir. Y si no, también, porque de eso vivimos.