Somos MX busca nombre: se aceptan sugerencias que no molesten a nadie
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Pobre Somos MX. Le duró el gusto lo que un raspado en agosto. El partido obtuvo su registro nacional hace apenas unas semanas —festejo, confeti, logo nuevo— y ya el INE y el Tribunal Electoral le ordenaron cambiar nombre, lema y colores antes del 31 de agosto. Motivo: una queja de Morena, que consideró que aquello se parecía demasiado a algo. La resolución, por cierto, salió dividida, con votos de consejeros y magistrados identificados con... ya adivinaron.
Así que el recién nacido tiene hasta fin de mes para reinventarse por completo. No es un ajuste de marca, es un programa de protección a testigos. Cámbiese el nombre, cámbiese el color, cámbiese el lema, y a ver si así lo dejan existir.
La parte más tierna es que, según se reporta, la militancia guanajuatense ya anda en "lluvia de propuestas" para el rebautizo. Uno se imagina la asamblea: pizarrón, plumones, café de olla, y un señor al fondo proponiendo "Somos MX pero al revés". Porque el reto no es menor: hay que encontrar un nombre que no se parezca a ningún partido existente, que no evoque a nadie, que no moleste a nadie y que, de preferencia, no signifique nada. El político mexicano lleva décadas entrenando justamente para eso, así que confiamos.
Sugerencias desde la redacción, gratis y sin compromiso: eviten cualquier palabra que ya usen los grandes, eviten los colores del semáforo (todos ocupados), y por lo que más quieran, no le pongan "La Soledad", que ese nombre ya lo tiene una presa con fugas aquí cerquita. Tampoco "Movimiento", ni "Nacional", ni "Regeneración", que por ahí empiezan los pleitos.
Lo verdaderamente notable de todo el episodio es la lección cívica: en México puedes fundar un partido, reunir firmas, cumplir requisitos, obtener registro... y aun así te pueden mandar a la papelería a comprar identidad nueva porque a otro no le gustó tu paleta de colores. La democracia guanajuatense en su esplendor: aquí hasta para llamarte como quieras necesitas permiso.
Le deseamos suerte al innombrable. Que encuentre nombre, que encuentre color y, sobre todo, que encuentre para qué. Tienen hasta el 31. El cronómetro corre, y en política mexicana cambiar de nombre es lo más fácil del mundo: lo difícil es cambiar de costumbres.
Así que el recién nacido tiene hasta fin de mes para reinventarse por completo. No es un ajuste de marca, es un programa de protección a testigos. Cámbiese el nombre, cámbiese el color, cámbiese el lema, y a ver si así lo dejan existir.
La parte más tierna es que, según se reporta, la militancia guanajuatense ya anda en "lluvia de propuestas" para el rebautizo. Uno se imagina la asamblea: pizarrón, plumones, café de olla, y un señor al fondo proponiendo "Somos MX pero al revés". Porque el reto no es menor: hay que encontrar un nombre que no se parezca a ningún partido existente, que no evoque a nadie, que no moleste a nadie y que, de preferencia, no signifique nada. El político mexicano lleva décadas entrenando justamente para eso, así que confiamos.
Sugerencias desde la redacción, gratis y sin compromiso: eviten cualquier palabra que ya usen los grandes, eviten los colores del semáforo (todos ocupados), y por lo que más quieran, no le pongan "La Soledad", que ese nombre ya lo tiene una presa con fugas aquí cerquita. Tampoco "Movimiento", ni "Nacional", ni "Regeneración", que por ahí empiezan los pleitos.
Lo verdaderamente notable de todo el episodio es la lección cívica: en México puedes fundar un partido, reunir firmas, cumplir requisitos, obtener registro... y aun así te pueden mandar a la papelería a comprar identidad nueva porque a otro no le gustó tu paleta de colores. La democracia guanajuatense en su esplendor: aquí hasta para llamarte como quieras necesitas permiso.
Le deseamos suerte al innombrable. Que encuentre nombre, que encuentre color y, sobre todo, que encuentre para qué. Tienen hasta el 31. El cronómetro corre, y en política mexicana cambiar de nombre es lo más fácil del mundo: lo difícil es cambiar de costumbres.