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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Jalisco Nota 22 de junio de 2026

Felipe Calderón a la FIFA: que se mochen con el pato

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De entre todas las urgencias que aquejan al país —el agua que no llega, el río que reclama su cauce, el juez que no firma—, hubo quien encontró la causa verdaderamente noble de la semana: las regalías del pato Merlín. El expresidente Felipe Calderón salió a pedirle a la FIFA que 'se moche' con un apoyo económico para la familia detrás de la mascota que se volvió viral durante la inauguración del Mundial en el Estadio Ciudad de México, argumentando que el organismo está obteniendo beneficios con su imagen y que la popularidad no debería quedarse 'solo en reconocimiento'.

Uno no sabe si conmoverse o aplaudir el giro de carrera. El hombre que gobernó México seis años descubrió, ya en el retiro, su vocación de agente de talentos. Imagínenlo en la oficina, negociando porcentajes brutos contra netos de un palmípedo de peluche, exigiendo cláusulas de exclusividad y derechos de imagen para un personaje que no firma autógrafos porque no tiene pulgares. Es, hay que reconocerlo, la defensa de propiedad intelectual más entrañable que ha producido la política mexicana: la lucha de clases pero entre patos.

Lo jugoso del asunto no es el reclamo —que tiene su lógica, faltaba más, los creadores merecen su tajada—, sino el ranking de prioridades. Mientras Guadalajara registra tres mil hundimientos al año y a media hora en avión 136 colonias amanecen sin agua, el debate nacional que un exmandatario decide encabezar es el de las regalías de una mascota. Es el equivalente a llegar a una casa inundada y preguntar quién tiene los derechos del salvavidas inflable con forma de flamingo.

La FIFA, por su parte, guarda el silencio elegante de quien ya cobró su cena de gala en el Castillo de Chapultepec y no piensa repartir ni las migajas del banquete. Y Merlín sigue ahí, flotando impasible, ajeno a que se ha convertido en el primer trabajador no sindicalizado por el que un expresidente exige prestaciones. Si esto prospera, que nadie se sorprenda cuando la próxima causa social sea pensión vitalicia para los edecanes inflables de las gasolineras. Quac.