La silla caliente: pedir licencia para no soltar el estado
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Faltan casi dos años para la elección de 2027 y en Chihuahua ya se juega ajedrez con la gubernatura. Representantes de Morena y del PRI se dieron a la generosa tarea de recordarle públicamente a la gobernadora un pequeño detalle constitucional: si de verdad piensa aceptar una candidatura a diputación federal de representación proporcional por la Circunscripción 1, tendría que pedir licencia al cargo y dejar el mandato inconcluso noventa días antes del 6 de junio de 2027. Nada más cordial que tus rivales ofreciéndose a leerte la Constitución en voz alta.
El argumento tiene su técnica. El coordinador de Morena en el Congreso local citó el artículo 55 de la Constitución federal, que impide que quien gobierna un estado sea postulado a una diputación de mayoría por ese mismo territorio. La vía plurinominal, señaló, resulta más cómoda: no hay que hacer campaña por tierra, solo conseguir un buen lugar en la lista. O sea, el escaño exprés, sin pisar el terregal ni tocar puertas. La política moderna en su máxima expresión: llegar a San Lázaro sin despeinarse.
Lo jugoso, como siempre, es la trastienda. El escenario hipotético de la licencia despertó de inmediato la pregunta del millón: ¿quién agarraría las riendas del estado mientras tanto? Y ahí aparece el secretario general de Gobierno, de quien se comenta que tampoco disimula sus propias aspiraciones a una candidatura. Es decir, la silla podría quedar libre justo cuando dos personas la miran con ganas. Un clásico del sillonismo mexicano: no hay puesto vacante que dure mucho sin pretendientes formados.
Conviene subrayar que, por ahora, todo es condicional. La gobernadora no ha aceptado postulación alguna y los partidos hablan de un supuesto. Pero en la política chihuahuense los supuestos tienen la costumbre de madurar rápido. Que la oposición ya esté calculando fechas, artículos y sucesores dice menos de la ley y más del apetito: cuando todos empiezan a medir la silla, es porque huele a que alguien piensa levantarse de ella. La butaca está caliente y la función apenas empieza.
El argumento tiene su técnica. El coordinador de Morena en el Congreso local citó el artículo 55 de la Constitución federal, que impide que quien gobierna un estado sea postulado a una diputación de mayoría por ese mismo territorio. La vía plurinominal, señaló, resulta más cómoda: no hay que hacer campaña por tierra, solo conseguir un buen lugar en la lista. O sea, el escaño exprés, sin pisar el terregal ni tocar puertas. La política moderna en su máxima expresión: llegar a San Lázaro sin despeinarse.
Lo jugoso, como siempre, es la trastienda. El escenario hipotético de la licencia despertó de inmediato la pregunta del millón: ¿quién agarraría las riendas del estado mientras tanto? Y ahí aparece el secretario general de Gobierno, de quien se comenta que tampoco disimula sus propias aspiraciones a una candidatura. Es decir, la silla podría quedar libre justo cuando dos personas la miran con ganas. Un clásico del sillonismo mexicano: no hay puesto vacante que dure mucho sin pretendientes formados.
Conviene subrayar que, por ahora, todo es condicional. La gobernadora no ha aceptado postulación alguna y los partidos hablan de un supuesto. Pero en la política chihuahuense los supuestos tienen la costumbre de madurar rápido. Que la oposición ya esté calculando fechas, artículos y sucesores dice menos de la ley y más del apetito: cuando todos empiezan a medir la silla, es porque huele a que alguien piensa levantarse de ella. La butaca está caliente y la función apenas empieza.