Retenes con oficio y retenes con tenis
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Manejar de Chihuahua a Juárez se ha vuelto una clase de derecho constitucional a ochenta kilómetros por hora. Esta semana, en un raro momento de unidad nacional, el PRI, Morena y Movimiento Ciudadano coincidieron en que hay demasiados puntos de revisión en las carreteras del estado y en que las autoridades deberían dar certeza de cuáles son legítimos, no vaya a ser que el automovilista confunda a la ley con lo otro.
Y lo otro tiene nombre. El dirigente estatal del PRI aportó la frase que resume el momento: además de los retenes oficiales, existen los de los policías con tenis, esos que no son autoridad sino crimen organizado, que están ahí, en varias partes, y que —según dijo— la autoridad sabe perfectamente dónde se ubican. Solo falta, remató, actuar. Nada como enterarse de que el mapa del problema ya existe; lo que anda extraviado es el botón de encendido.
Del otro lado, la representación federal de Seguridad salió a defender sus revisiones con el argumento más burocrático posible: todos sus retenes están sustentados en oficios de investigación que establecen autoridad, lugar y horario. Es decir, el retén bueno trae papeleo, como si al conductor detenido le fueran a mostrar el sello antes de revisarle la cajuela. Guardia Nacional, Policía Federal Ministerial, Sedena: todos, aseguran, con su documento en regla. La legalidad, por fin, viaja con folder.
El resultado para el ciudadano de a pie —o de a volante— es un delicioso acertijo carretero. En cada alto uniformado toca adivinar: ¿este trae oficio de investigación o trae tenis? ¿Me está cuidando o me está cobrando? El PRI, para colmo, pidió que los puntos de revisión vayan acompañados por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, propuesta sensata que revela, de paso, cuánta confianza se le tiene al asunto: si necesitas un testigo con credencial para sentirte seguro en un retén oficial, algo del retén oficial ya no cuadra.
Entre oficios que nadie enseña y tenis que todos identifican pero nadie pisa, el trayecto Chihuahua-Juárez se ha convertido en la ruta donde el conductor tiene que ser, al mismo tiempo, chofer, abogado y detective. Que manejen con cuidado. Y con copia de su acta de nacimiento, por si el retén de turno resulta ser de los que sí traen papel.
Y lo otro tiene nombre. El dirigente estatal del PRI aportó la frase que resume el momento: además de los retenes oficiales, existen los de los policías con tenis, esos que no son autoridad sino crimen organizado, que están ahí, en varias partes, y que —según dijo— la autoridad sabe perfectamente dónde se ubican. Solo falta, remató, actuar. Nada como enterarse de que el mapa del problema ya existe; lo que anda extraviado es el botón de encendido.
Del otro lado, la representación federal de Seguridad salió a defender sus revisiones con el argumento más burocrático posible: todos sus retenes están sustentados en oficios de investigación que establecen autoridad, lugar y horario. Es decir, el retén bueno trae papeleo, como si al conductor detenido le fueran a mostrar el sello antes de revisarle la cajuela. Guardia Nacional, Policía Federal Ministerial, Sedena: todos, aseguran, con su documento en regla. La legalidad, por fin, viaja con folder.
El resultado para el ciudadano de a pie —o de a volante— es un delicioso acertijo carretero. En cada alto uniformado toca adivinar: ¿este trae oficio de investigación o trae tenis? ¿Me está cuidando o me está cobrando? El PRI, para colmo, pidió que los puntos de revisión vayan acompañados por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, propuesta sensata que revela, de paso, cuánta confianza se le tiene al asunto: si necesitas un testigo con credencial para sentirte seguro en un retén oficial, algo del retén oficial ya no cuadra.
Entre oficios que nadie enseña y tenis que todos identifican pero nadie pisa, el trayecto Chihuahua-Juárez se ha convertido en la ruta donde el conductor tiene que ser, al mismo tiempo, chofer, abogado y detective. Que manejen con cuidado. Y con copia de su acta de nacimiento, por si el retén de turno resulta ser de los que sí traen papel.