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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 28 de agosto de 2026

Operativo cocodrilo: un dron, una pantanera y dos enamorados

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Operativo cocodrilo: un dron, una pantanera y dos enamorados
En Puerto Vallarta se vive una de esas historias que uno no sabe si contar en la sección policiaca o en la de sociales. Resulta que dos cocodrilos —él, un galán de tres metros y medio; ella, una dama de dos y medio— decidieron darse una escapada por el canal de Las Mojoneras, a un costado de la ladrillera. Y para atender a la parejita, el Gobierno Municipal desplegó un operativo digno de película de acción: más de quince elementos de Protección Civil, una lancha tipo pantanera surcando el agua, cuatro grupos operativos apostados en la periferia y, por si fuera poco, un dron sobrevolando la zona para peinar los rincones de difícil acceso.

Uno se conmueve con el nivel de coordinación. Recorridos de inspección, apoyo aéreo, vigilancia nocturna: si a este país le pusiera la mitad de ese empeño a otras búsquedas, andaríamos mejor. Pero no seamos malagradecidos; que las autoridades quieran capturar a los reptiles sanos y salvos, sin dañarlos, para reubicarlos, es una noticia buena y hasta tierna. El detalle es meramente proporcional: es probablemente el despliegue tecnológico más ambicioso que ha visto esa colonia en mucho tiempo, y los protagonistas son dos animales que solo querían un fin de semana tranquilo.

Hay algo casi poético en la escena. Mientras el dron zumba buscando escamas entre la vegetación, uno se pregunta si no habría cola de vecinos pidiendo que ese mismo aparatito localizara, por ejemplo, los baches eternos, las fugas de agua o esa luminaria que lleva meses fundida. Los cocodrilos, al menos, tienen la decencia de moverse y esconderse; los problemas de infraestructura se quedan quietecitos en el mismo lugar, año con año, esperando su propio operativo que nunca llega.

Que conste que aquí le echamos porras al equipo: capturar reptiles de ese tamaño no es cosa de risa y más vale sobrar precauciones que lamentar un susto. Solo pedimos, humildemente, que cuando termine la luna de miel de estos dos y sean reubicados a buen resguardo, el dron no se guarde en la bodega. Hay toda una ciudad de cosas perdidas esperando ese mismo cariño operativo. Buen viaje, tortolitos escamosos; ojalá su nuevo hogar tenga menos ladrilleras y más privacidad.