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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 28 de agosto de 2026

El aeropuerto que se llamará como El Rey: llegar sin dinero, sin fe y con retraso

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El aeropuerto que se llamará como El Rey: llegar sin dinero, sin fe y con retraso
Este año, en el centenario del natalicio de José Alfredo Jiménez, Guanajuato ha llenado escenarios de México y el extranjero con homenajes al compositor dolorense. Y como todo homenaje que se respeta necesita concreto, ahora se propone que el Aeropuerto de Guanajuato lleve su nombre. La idea es tan bonita que casi conmueve, y tan peligrosamente literal que da para toda una temporada de canciones.

Porque, seamos honestos, no hay nombre más apropiado para una terminal aérea mexicana. ¿Vuelo demorado tres horas? Que te esperaba dice el aeropuerto, con mariachi incluido. ¿Perdiste la conexión? Ni contigo ni sin ti, murmura la pantalla de abordaje. ¿Te cobraron el equipaje de mano? Pues qué caro me está costando quererte, aerolínea de mis pesares. El pasajero que llega arruinado tras las vacaciones podrá bajar del avión sintiéndose, por fin, todo un Rey: sin trono ni reina, sin billete que le valga, pero con la certeza de que sigue siendo el que manda, aunque nadie lo obedezca.

Uno se imagina la nueva señalética: la sala VIP rebautizada como El Rincón, la zona de última llamada convertida discretamente en cantina, y el letrero de salidas de emergencia con la leyenda espiritual de que uno acaba como todo el que se emborracha de amor. Los baños, seguramente, seguirán siendo el camino de Guanajuato. Y el carrusel de maletas, esa ruleta donde uno apuesta a que su equipaje sí llegó, encajaría perfecto en el repertorio: pura suerte y pura fe.

El gesto tiene, además, una lógica turística impecable. Guanajuato ya vende su historia, su minería, su callejón del beso; faltaba monetizar la nostalgia etílica que hermana a medio país. Que la puerta de entrada al estado se llame como el hombre que le puso letra a todas nuestras crudas sentimentales no es una ocurrencia: es una estrategia de posicionamiento de marca que ni la mejor agencia habría cobrado tan barato.

Así que bienvenida sea la propuesta. Solo pedimos una cosa a las autoridades: que si de veras van a ponerle El Rey al aeropuerto, cumplan con el personaje y que los vuelos, como sus canciones, aunque lleguen tarde, lleguen. Porque un aeropuerto puede llamarse como uno quiera, pero si de todos modos no despega a tiempo, entonces sí, camino de Guanajuato, no vale nada la vida.