Aquí huele a gasolina robada y el gobernador se fue a Texas
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Amanece en la sultana del norte y lo primero que entra por la ventana no es el olor a café: es el aroma inconfundible de la refinería de Cadereyta, ese perfume corporativo que la zona metropolitana lleva semanas respirando gratis. El gobierno estatal ya tomó cartas en el asunto de la única forma que sabe: le pasó el pendiente a la Federación. Traducción libre: "esto apesta, pero que lo arregle alguien más". Mientras tanto, los vecinos de Haciendas de Escobedo llevan dos meses con agua verdosa y peste en la puerta, sin que Agua y Drenaje aparezca con nada más contundente que el silencio.
¿Y dónde estaba el gobernador mientras la metrópoli olía a huevo podrido? En Texas, claro, promoviendo inversión, comercio, infraestructura, innovación y "crecimiento económico binacional", que son las cinco palabras que todo político mete en el mismo párrafo apenas cruza la frontera. San Antonio y Austin lo recibieron con los brazos abiertos; Monterrey lo despidió tapándose la nariz. Uno lo entiende: si tu casa huele a refinería, lo lógico es irte de gira.
Hablando de combustibles, Nuevo León descubrió este año su nueva vocación: bodega nacional del huachicol. Las cifras marean más que los vapores. Los decomisos de hidrocarburo crecieron 129% respecto al año pasado, la FGR aseguró casi medio millón de litros en Salinas Victoria y más de dos millones en Guadalupe, cantidades tan absurdas que uno ya no sabe si celebrar el golpe o preguntar cómo llegó tanto combustible robado a un estado presuntamente ejemplar. Para rematar, un contraalmirante de la Marina fue vinculado a proceso por su presunta participación en la red de contrabando. Resulta que el huachicol no solo circulaba por brechas: también, según la Fiscalía, tenía galones en el uniforme.
En el frente político, el termómetro ya marca 2027 aunque falten años. Martha Herrera confirmó su "interés" por Monterrey, Lorena de la Garza se declaró "lista" tras veinte años preparándose —nadie estudia tanto para un examen—, y Morena juró que sus corcholatas están en perfecta unidad, esa palabra que en política mexicana significa exactamente lo contrario. Otro legislador recorrió 25 municipios en menos de dos meses repartiendo un programa de apoyos, itinerario que suena más a precampaña que a agenda de trabajo. Todos preparándose para servir; ninguno, por ahora, sirviendo.
Del lado de San Pedro, la colonia más cara del país tuvo semana movidita. Un señor pagando compras con billetes falsos de 500 en las tienditas de abarrotes, como si el municipio con mayor ingreso per cápita necesitara falsificar cambio para los elotes. Y en la Del Valle, cuatro sujetos en motocicleta se llevaron mochilas con presuntamente cuatro millones de pesos en efectivo. Cuatro millones. En mochilas. A plena tarde. Si eso pasa en San Pedro, uno se pregunta qué tan blindado está el resto.
Mientras, el secretario de Movilidad tuvo dos apariciones estelares. Primero aseguró que el nuevo monorriel de las líneas 4 y 6 "no puede descarrilarse" por su diseño y sus ruedas neumáticas, frase que todo ingeniero sabe que jamás debe pronunciarse en voz alta porque el universo la toma como reto. Y luego, ante la tragedia de una menor en Paseo de los Leones, recordó que las vialidades las administran los municipios. Es decir: el transporte que vuela es del estado, pero el pavimento donde muere la gente es de otros. Reparto de responsabilidades de manual.
En la Ciudad de México, una senadora tuvo la ocurrencia del año: llevó a su informe legislativo a una imitadora de la presidenta para dar un discurso a su "estilo". Nada dice "rindo cuentas de mi trabajo" como contratar a una doble de tu jefa para que hable por ti. La política mexicana ya no necesita sátira; se autoparodia y encima cobra boleto.
Y por si faltara caos, el lunes regresan a clases más de un millón de estudiantes en Nuevo León. Bienvenidos: unos estrenan planteles y otros entran a un kínder de Apodaca que lleva seis meses sin luz, con niños sudando desde marzo mientras alguien firma la orden de servicio. Nada como empezar el ciclo escolar con una lección práctica de paciencia institucional.
Cierra la semana un eclipse que cubrió el 96% de la Luna. Al menos algo en el cielo funcionó exactamente como estaba previsto. Aquí abajo seguimos oliendo la refinería, contando litros de huachicol y esperando a que el gobernador regrese de Texas con inversión y, ojalá, con una vela aromática del tamaño de Cadereyta.
¿Y dónde estaba el gobernador mientras la metrópoli olía a huevo podrido? En Texas, claro, promoviendo inversión, comercio, infraestructura, innovación y "crecimiento económico binacional", que son las cinco palabras que todo político mete en el mismo párrafo apenas cruza la frontera. San Antonio y Austin lo recibieron con los brazos abiertos; Monterrey lo despidió tapándose la nariz. Uno lo entiende: si tu casa huele a refinería, lo lógico es irte de gira.
Hablando de combustibles, Nuevo León descubrió este año su nueva vocación: bodega nacional del huachicol. Las cifras marean más que los vapores. Los decomisos de hidrocarburo crecieron 129% respecto al año pasado, la FGR aseguró casi medio millón de litros en Salinas Victoria y más de dos millones en Guadalupe, cantidades tan absurdas que uno ya no sabe si celebrar el golpe o preguntar cómo llegó tanto combustible robado a un estado presuntamente ejemplar. Para rematar, un contraalmirante de la Marina fue vinculado a proceso por su presunta participación en la red de contrabando. Resulta que el huachicol no solo circulaba por brechas: también, según la Fiscalía, tenía galones en el uniforme.
En el frente político, el termómetro ya marca 2027 aunque falten años. Martha Herrera confirmó su "interés" por Monterrey, Lorena de la Garza se declaró "lista" tras veinte años preparándose —nadie estudia tanto para un examen—, y Morena juró que sus corcholatas están en perfecta unidad, esa palabra que en política mexicana significa exactamente lo contrario. Otro legislador recorrió 25 municipios en menos de dos meses repartiendo un programa de apoyos, itinerario que suena más a precampaña que a agenda de trabajo. Todos preparándose para servir; ninguno, por ahora, sirviendo.
Del lado de San Pedro, la colonia más cara del país tuvo semana movidita. Un señor pagando compras con billetes falsos de 500 en las tienditas de abarrotes, como si el municipio con mayor ingreso per cápita necesitara falsificar cambio para los elotes. Y en la Del Valle, cuatro sujetos en motocicleta se llevaron mochilas con presuntamente cuatro millones de pesos en efectivo. Cuatro millones. En mochilas. A plena tarde. Si eso pasa en San Pedro, uno se pregunta qué tan blindado está el resto.
Mientras, el secretario de Movilidad tuvo dos apariciones estelares. Primero aseguró que el nuevo monorriel de las líneas 4 y 6 "no puede descarrilarse" por su diseño y sus ruedas neumáticas, frase que todo ingeniero sabe que jamás debe pronunciarse en voz alta porque el universo la toma como reto. Y luego, ante la tragedia de una menor en Paseo de los Leones, recordó que las vialidades las administran los municipios. Es decir: el transporte que vuela es del estado, pero el pavimento donde muere la gente es de otros. Reparto de responsabilidades de manual.
En la Ciudad de México, una senadora tuvo la ocurrencia del año: llevó a su informe legislativo a una imitadora de la presidenta para dar un discurso a su "estilo". Nada dice "rindo cuentas de mi trabajo" como contratar a una doble de tu jefa para que hable por ti. La política mexicana ya no necesita sátira; se autoparodia y encima cobra boleto.
Y por si faltara caos, el lunes regresan a clases más de un millón de estudiantes en Nuevo León. Bienvenidos: unos estrenan planteles y otros entran a un kínder de Apodaca que lleva seis meses sin luz, con niños sudando desde marzo mientras alguien firma la orden de servicio. Nada como empezar el ciclo escolar con una lección práctica de paciencia institucional.
Cierra la semana un eclipse que cubrió el 96% de la Luna. Al menos algo en el cielo funcionó exactamente como estaba previsto. Aquí abajo seguimos oliendo la refinería, contando litros de huachicol y esperando a que el gobernador regrese de Texas con inversión y, ojalá, con una vela aromática del tamaño de Cadereyta.