La colecta que se coleccionó él solito
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Existen crímenes que ofenden y crímenes que, además, decepcionan. En Parral, la Agencia Estatal de Investigación detuvo a un hombre de 33 años, excoordinador del área juvenil de la Cruz Roja, señalado como probable responsable del robo de 19 alcancías de la institución. No una, no dos: diecinueve botes con la crucecita roja que la gente llena moneda por moneda pensando en ambulancias, no en el bolsillo del encargado.
Los hechos se remontan a la colecta de 2023, cuando el hoy detenido tenía justamente la encomienda de coordinar a la juventud voluntaria. Y ahí está la ironía que ni el mejor guionista se atreve a escribir: le confiaron las alcancías al que, según la acusación, terminó quedándoselas. Es como poner al ratón de guardia del queso y sorprenderse de que el queso adelgace. La Cruz Roja, que se dedica a rescatar a medio mundo, tuvo que abrir carpeta para rescatar sus propios donativos.
Lo enfrentan por robo con penalidad agravada y ya fue puesto a disposición de un juez, localizado sobre la avenida Niños Héroes con una orden de aprehensión encima. Uno quisiera pensar que fue un desliz, pero diecinueve alcancías no se caen accidentalmente en la mochila. Cada peso que la gente echó creyendo en la solidaridad terminó, presuntamente, financiando la solidaridad de una sola persona consigo misma. Que el juez haga su trabajo; y que la próxima vez las alcancías tengan más vigilancia que el perro de cierta alcaldesa. La caridad chihuahuense merece llegar completa a su destino, no quedarse a mitad del camino sacudiéndose la lata.
Los hechos se remontan a la colecta de 2023, cuando el hoy detenido tenía justamente la encomienda de coordinar a la juventud voluntaria. Y ahí está la ironía que ni el mejor guionista se atreve a escribir: le confiaron las alcancías al que, según la acusación, terminó quedándoselas. Es como poner al ratón de guardia del queso y sorprenderse de que el queso adelgace. La Cruz Roja, que se dedica a rescatar a medio mundo, tuvo que abrir carpeta para rescatar sus propios donativos.
Lo enfrentan por robo con penalidad agravada y ya fue puesto a disposición de un juez, localizado sobre la avenida Niños Héroes con una orden de aprehensión encima. Uno quisiera pensar que fue un desliz, pero diecinueve alcancías no se caen accidentalmente en la mochila. Cada peso que la gente echó creyendo en la solidaridad terminó, presuntamente, financiando la solidaridad de una sola persona consigo misma. Que el juez haga su trabajo; y que la próxima vez las alcancías tengan más vigilancia que el perro de cierta alcaldesa. La caridad chihuahuense merece llegar completa a su destino, no quedarse a mitad del camino sacudiéndose la lata.