Jalisco pasa lista de asistencia: unos faltan a la sesión, otros sobran en la nómina
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Buen sábado, paisanos. Amaneció Jalisco con lluvia ligera, tráfico pesado y la eterna sensación de que aquí todo se resuelve el lunes. Vamos por partes, que hay tela de dónde cortar.
Empecemos por Puerto Vallarta, donde el Cabildo descubrió una tecnología revolucionaria para frenar una Ley de Ingresos: no ir. Doce de dieciséis regidores del Verde y de Movimiento Ciudadano avisaron por oficio que este sábado tenían otros planes que no incluían aprobar tarifas de agua, tablas de valores y demás alegrías fiscales para 2027. Su argumento es de manual: la Ley de Ingresos, dicen, se discute en sesión ORDINARIA, no en una extraordinaria «a vapor». Y como el plazo para entregarla al Congreso vence el lunes 31, el alcalde Luis Ernesto Munguía se quedó convocando a una junta que se parece mucho a organizar una fiesta sorpresa donde el sorprendido es uno mismo. Nada como el federalismo mexicano: el reloj corriendo y el quórum de vacaciones.
Lo curioso es que a los ediles sí les alcanzó el ánimo para otra cosa. La regidora independiente Melissa Madero salió en rueda de prensa a presentar los números de la nómina municipal de 2025, y ahí la aritmética se pone interesante. Según sus datos, la oficina de la Presidencia tenía autorizadas 18 plazas y un presupuesto de 12.2 millones de pesos; hoy, dice, alberga a 177 personas y 38.9 millones. O sea que la oficina del alcalde creció al ritmo de una franquicia de tacos que va bien. Madero habla de presunto peculado y de 151 asistentes y auxiliares; nosotros, prudentes, solo señalamos que si de verdad hacen falta 177 manos para atender una presidencia municipal, la burocracia tapatía descubrió el pleno empleo antes que la economía. Todo esto, subrayamos, son señalamientos de la regidora; que lo aclare quien deba aclararlo. Mientras tanto, el vecino promedio de Vallarta sigue esperando que le contesten el teléfono de Alumbrado.
Hablando de servicios: SEAPAL, el organismo del agua, anda repartiendo garrafones gratis a adultos mayores y bebederos a las escuelas. Aplausos sinceros, en serio. Aunque hay algo poético en que el mismo municipio que regala agua purificada en despachadores sea el que quiere subirle la tarifa al agua de la llave. Se ve que la estrategia es clara: te doy el garrafón para que no extrañes lo que sale del grifo.
Cambiamos de latitud, pero no de tema. En Tlajomulco, la FGR volvió a asegurar huachicol: cuarenta bidones de presunto combustible abandonados en el Camino Antiguo a Morelia. Detenidos: cero. Es ya un género literario jalisciense, el del hidrocarburo huérfano: aparece, se asegura, se fotografía y nadie lo reclama, como paraguas en central camionera. Cuarenta bidones que llegaron solos, se estacionaron solos y, uno supone, pensaban irse solos.
En el capítulo de futurismo, el gobierno de Pablo Lemus anunció que trabaja con Google una herramienta de inteligencia artificial para detectar ofertas de trabajo falsas y combatir el reclutamiento forzado. La intención es impecable y el problema es realísimo. Solo pedimos una cosa: que la misma IA que va a rastrear vacantes sospechosas en redes también aprenda a detectar los baches del Periférico, porque esos sí que llevan años reclutando llantas sin que nadie los frene. Bienvenida la tecnología; ojalá venga acompañada de algo más analógico, como vigilancia en las centrales de autobuses.
Y como si el estado no tuviera suficiente movimiento, el lunes regresan a clases 1.57 millones de estudiantes. Traducción para el automovilista: el Área Metropolitana volverá a su estado natural de embotellamiento con acento de mochila. Las autoridades recomiendan salir temprano, tomar rutas alternas y tener paciencia, tres cosas que en Guadalajara se piden con la misma esperanza con que se pide que no llueva en agosto. Por si fuera poco, antes de que acabe el año instalarán tres nuevas cámaras de fotoinfracción para llegar a catorce. Nada dice «regreso a clases» como estrenar radares: el semáforo educativo también te cobra si no frenas a tiempo.
Cerramos donde empezamos, con la burocracia haciendo de las suyas. En Vallarta reabrieron —dijeron— el paso del puente Amado Nervo, pero a unos metros el acceso sigue bloqueado. Es decir, lo habilitaron en el comunicado y lo dejaron cerrado en la realidad, ese limbo tan nuestro donde una cosa está lista y a la vez no. Amado Nervo escribió aquello de «yo fui el arquitecto de mi propio destino»; el municipio, más modesto, apenas es el arquitecto de su propia contradicción. Buen fin de semana, y usen paraguas: para la lluvia y para los trámites.
Empecemos por Puerto Vallarta, donde el Cabildo descubrió una tecnología revolucionaria para frenar una Ley de Ingresos: no ir. Doce de dieciséis regidores del Verde y de Movimiento Ciudadano avisaron por oficio que este sábado tenían otros planes que no incluían aprobar tarifas de agua, tablas de valores y demás alegrías fiscales para 2027. Su argumento es de manual: la Ley de Ingresos, dicen, se discute en sesión ORDINARIA, no en una extraordinaria «a vapor». Y como el plazo para entregarla al Congreso vence el lunes 31, el alcalde Luis Ernesto Munguía se quedó convocando a una junta que se parece mucho a organizar una fiesta sorpresa donde el sorprendido es uno mismo. Nada como el federalismo mexicano: el reloj corriendo y el quórum de vacaciones.
Lo curioso es que a los ediles sí les alcanzó el ánimo para otra cosa. La regidora independiente Melissa Madero salió en rueda de prensa a presentar los números de la nómina municipal de 2025, y ahí la aritmética se pone interesante. Según sus datos, la oficina de la Presidencia tenía autorizadas 18 plazas y un presupuesto de 12.2 millones de pesos; hoy, dice, alberga a 177 personas y 38.9 millones. O sea que la oficina del alcalde creció al ritmo de una franquicia de tacos que va bien. Madero habla de presunto peculado y de 151 asistentes y auxiliares; nosotros, prudentes, solo señalamos que si de verdad hacen falta 177 manos para atender una presidencia municipal, la burocracia tapatía descubrió el pleno empleo antes que la economía. Todo esto, subrayamos, son señalamientos de la regidora; que lo aclare quien deba aclararlo. Mientras tanto, el vecino promedio de Vallarta sigue esperando que le contesten el teléfono de Alumbrado.
Hablando de servicios: SEAPAL, el organismo del agua, anda repartiendo garrafones gratis a adultos mayores y bebederos a las escuelas. Aplausos sinceros, en serio. Aunque hay algo poético en que el mismo municipio que regala agua purificada en despachadores sea el que quiere subirle la tarifa al agua de la llave. Se ve que la estrategia es clara: te doy el garrafón para que no extrañes lo que sale del grifo.
Cambiamos de latitud, pero no de tema. En Tlajomulco, la FGR volvió a asegurar huachicol: cuarenta bidones de presunto combustible abandonados en el Camino Antiguo a Morelia. Detenidos: cero. Es ya un género literario jalisciense, el del hidrocarburo huérfano: aparece, se asegura, se fotografía y nadie lo reclama, como paraguas en central camionera. Cuarenta bidones que llegaron solos, se estacionaron solos y, uno supone, pensaban irse solos.
En el capítulo de futurismo, el gobierno de Pablo Lemus anunció que trabaja con Google una herramienta de inteligencia artificial para detectar ofertas de trabajo falsas y combatir el reclutamiento forzado. La intención es impecable y el problema es realísimo. Solo pedimos una cosa: que la misma IA que va a rastrear vacantes sospechosas en redes también aprenda a detectar los baches del Periférico, porque esos sí que llevan años reclutando llantas sin que nadie los frene. Bienvenida la tecnología; ojalá venga acompañada de algo más analógico, como vigilancia en las centrales de autobuses.
Y como si el estado no tuviera suficiente movimiento, el lunes regresan a clases 1.57 millones de estudiantes. Traducción para el automovilista: el Área Metropolitana volverá a su estado natural de embotellamiento con acento de mochila. Las autoridades recomiendan salir temprano, tomar rutas alternas y tener paciencia, tres cosas que en Guadalajara se piden con la misma esperanza con que se pide que no llueva en agosto. Por si fuera poco, antes de que acabe el año instalarán tres nuevas cámaras de fotoinfracción para llegar a catorce. Nada dice «regreso a clases» como estrenar radares: el semáforo educativo también te cobra si no frenas a tiempo.
Cerramos donde empezamos, con la burocracia haciendo de las suyas. En Vallarta reabrieron —dijeron— el paso del puente Amado Nervo, pero a unos metros el acceso sigue bloqueado. Es decir, lo habilitaron en el comunicado y lo dejaron cerrado en la realidad, ese limbo tan nuestro donde una cosa está lista y a la vez no. Amado Nervo escribió aquello de «yo fui el arquitecto de mi propio destino»; el municipio, más modesto, apenas es el arquitecto de su propia contradicción. Buen fin de semana, y usen paraguas: para la lluvia y para los trámites.