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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 29 de agosto de 2026

El puente que reabrió por decreto y siguió cerrado por la realidad

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El puente que reabrió por decreto y siguió cerrado por la realidad
Existe un género de milagro muy mexicano que no aparece en los santorales: la obra que se inaugura sin terminarse. En Puerto Vallarta acaban de ofrecernos una variante fina del prodigio. Se informó que el paso por el puente Amado Nervo, que conecta a Vallarta con Bahía de Banderas, ya había sido habilitado. Y sí: habilitado en el comunicado. Porque a unos metros del acceso, la barrera sigue puesta y los automovilistas siguen buscando rutas alternas como quien busca las llaves que juraría haber dejado en la mesa.

Es la física cuántica del boletín oficial: el puente está abierto y cerrado al mismo tiempo, y su estado solo colapsa cuando un ciudadano intenta cruzarlo y se da de frente con la valla. Mientras nadie lo compruebe, la vialidad funciona a la perfección en el papel. En cuanto uno pone las llantas ahí, el hechizo se rompe.

Para colmo, del lado de Bahía de Banderas siguen pendientes trabajos de reparación, así que la circulación no está restablecida por ninguno de los dos extremos. Un puente cuya única función, por ahora, es unir dos tramos igualmente intransitables. Amado Nervo, el poeta que le da nombre, hablaba de la serenidad ante lo inevitable; sus paisanos automovilistas están aprendiendo esa serenidad a la fuerza, cada mañana, en la fila.

No pedimos poesía. Pedimos que el comunicado y el pavimento se pongan de acuerdo. Que cuando un aviso diga «habilitado», uno pueda pasar sin necesidad de fe. Porque la paciencia del vallartense ya cotiza alto: aguanta lluvia, aguanta obra, aguanta desvío. Lo que empieza a no aguantar es que le anuncien como logro lo que todavía es promesa. Reabran el puente de verdad, señores, y luego cuéntenlo. En ese orden. Así lo hacía, por cierto, la gente seria: primero el hecho, después el aplauso.