La Banda Pirinola tocó, pero el respetable no acudió a la cita
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Hay derrotas que duelen y derrotas que se documentan. La de Huanímaro fue de las segundas. Las tradicionales Fiestas de San Juan y de la Cueva 2026, uno de los festejos más representativos del municipio, arrancaron con un detalle que ningún cartel anunció: poca gente. La crónica fue piadosa en lo demográfico y brutal en lo artístico: la Banda Pirinola, de Cuisillos, Jalisco —esa que venía con éxitos como 'A quién', 'Si te perdiera' y 'Aventurero y loco'— simplemente 'no prendió'.
Detengámonos ahí, porque pocas frases resumen mejor la condición humana. Una banda viaja desde Jalisco, monta equipo, afina instrumentos, se presenta gratis en el jardín principal, y la posteridad la recordará por dos palabras: no prendió. Es el equivalente musical a que te dejen en visto, pero con trompetas.
La presidenta municipal, Laura Villalpando, acompañada del Ayuntamiento, encabezó la inauguración y soltó la bienvenida de rigor: 'por fin llegó la fecha de tan esperada fiesta del pueblo'. Esperada, sin duda. El problema es que la espera, al parecer, era tan profunda que muchos siguieron esperando desde su casa. Nada como inaugurar nueve días de música, alegría, unión y cultura frente a un aforo que invita a la introspección.
La buena noticia para el orgullo local llegó al día siguiente: el Festival del Tequila, también dentro de las fiestas, sí convocó a familias, productores, artesanos y cocineras tradicionales. Conclusión sociológica del fin de semana: al huanimarense no se le mueve con cumbia gratis, pero ponle un caballito de tequila de por medio y aparece como por arte de magia. La cultura jala; el agave jala más. Que tomen nota los programadores de la feria: el próximo año, primero el tequila, luego la banda. A ver si así prende.
Detengámonos ahí, porque pocas frases resumen mejor la condición humana. Una banda viaja desde Jalisco, monta equipo, afina instrumentos, se presenta gratis en el jardín principal, y la posteridad la recordará por dos palabras: no prendió. Es el equivalente musical a que te dejen en visto, pero con trompetas.
La presidenta municipal, Laura Villalpando, acompañada del Ayuntamiento, encabezó la inauguración y soltó la bienvenida de rigor: 'por fin llegó la fecha de tan esperada fiesta del pueblo'. Esperada, sin duda. El problema es que la espera, al parecer, era tan profunda que muchos siguieron esperando desde su casa. Nada como inaugurar nueve días de música, alegría, unión y cultura frente a un aforo que invita a la introspección.
La buena noticia para el orgullo local llegó al día siguiente: el Festival del Tequila, también dentro de las fiestas, sí convocó a familias, productores, artesanos y cocineras tradicionales. Conclusión sociológica del fin de semana: al huanimarense no se le mueve con cumbia gratis, pero ponle un caballito de tequila de por medio y aparece como por arte de magia. La cultura jala; el agave jala más. Que tomen nota los programadores de la feria: el próximo año, primero el tequila, luego la banda. A ver si así prende.