Informe con beso de utilería: el diputado que se abraza a sí mismo
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Víctor Zanella Huerta, diputado local por Irapuato, presentó su octavo informe de labores y lo montó, según las crónicas, en un hotel de lujo, con gasto en publicidad y un video de producción en el que aparecen abrazos, besos y toda clase de muestras de afecto. El propio legislador aclaró que salió de su bolsa. Detalle noble, porque cuando el cariño no llega solo, hay que mandarlo a producir.
Hay algo entrañable en un funcionario que se dice 'cercano a la gente' y elige, para demostrarlo, el único lugar del municipio donde la gente no puede entrar sin reservación. La cercanía, en versión ejecutiva, se mide en estrellas del hotel. Y el afecto, en tomas bien iluminadas con dron.
Uno entiende la lógica: un informe es rendir cuentas, pero también es una fiesta de quince años donde el festejado es el presupuesto. Que si lo pagó de su dinero, insiste él. Aun así, conviene recordar que lo que gana un diputado se lo paga el mismo pueblo al que luego invita a verlo —de lejos, en pantalla grande— fundirse en un abrazo cuidadosamente planeado.
En El Destiempo aplaudimos la autoestima: pocos llegan a los ocho informes queriéndose tanto y con tan buena fotografía. Solo sugerimos, para el noveno, un ejercicio de humildad radical: rendir cuentas en una explanada, sin video, sin abrazo contratado, viendo a los ojos a los irapuatenses. Sale más barato y, dicen los que saben, hasta se siente de verdad.
Hay algo entrañable en un funcionario que se dice 'cercano a la gente' y elige, para demostrarlo, el único lugar del municipio donde la gente no puede entrar sin reservación. La cercanía, en versión ejecutiva, se mide en estrellas del hotel. Y el afecto, en tomas bien iluminadas con dron.
Uno entiende la lógica: un informe es rendir cuentas, pero también es una fiesta de quince años donde el festejado es el presupuesto. Que si lo pagó de su dinero, insiste él. Aun así, conviene recordar que lo que gana un diputado se lo paga el mismo pueblo al que luego invita a verlo —de lejos, en pantalla grande— fundirse en un abrazo cuidadosamente planeado.
En El Destiempo aplaudimos la autoestima: pocos llegan a los ocho informes queriéndose tanto y con tan buena fotografía. Solo sugerimos, para el noveno, un ejercicio de humildad radical: rendir cuentas en una explanada, sin video, sin abrazo contratado, viendo a los ojos a los irapuatenses. Sale más barato y, dicen los que saben, hasta se siente de verdad.