Todo Michoacán podría ser Morelia, según quien no vive aquí
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El senador Ricardo Anaya pasó por Morelia y, como es costumbre en las visitas relámpago, dejó una frase para enmarcar: si todo Michoacán se gobernara como la capital, con Alfonso Martínez al frente, la realidad del estado sería otra. Además avaló que el alcalde no renuncie a su cargo para irse preparando rumbo a 2027. Es decir, en la misma escala, elogió el modelo, bendijo la continuidad y programó el futuro. Todo en una jornada. Eficiencia digna de aplauso.
La idea de convertir a todo Michoacán en Morelia es tan seductora como fácil de decir cuando uno no tiene que pagar la factura. Uno imagina Aquila, Coalcomán o Aguililla despertando un día transformadas mágicamente en un centro histórico peatonal con jardineras y ciclovía. El detalle menor es que la propia capital modelo, ese mismo día, no había podido conseguir paja para sus Carros Locos ni había terminado de decidir si el estacionamiento del Mercado Independencia llevaría cortinas o solo llevaría intenciones. El molde que se propone clonar todavía tiene la etiqueta de 'en construcción'.
Hay algo entrañable en la visita del político nacional que llega, mira alrededor, y en dos horas diagnostica un estado entero. Es el turismo de las conclusiones: se baja del vehículo, admira la catedral, elogia al anfitrión, anuncia el porvenir y se sube de nuevo. La Tierra Caliente, la Meseta Purépecha, la Costa, todas quedan resumidas en una postal de cantera rosa. Michoacán es mucho más grande que su avenida más bonita, pero eso requiere quedarse más de una tarde para descubrirlo.
Y ya encarrerado, Anaya soltó su otra tesis del día: que los casos de García Luna y Cabeza de Vaca son una cortina de humo para tapar escándalos. La palabra 'cortina' persiguió a Morelia toda la jornada, porque en el Mercado Independencia también se hablaba de cortinas, aunque de acero y todavía en calidad de propuesta. Curioso estado este, donde la única cortina que sí funciona a la perfección, sin proveedor que la incumpla, es la retórica.
Lo dicho: nadie duda que Morelia tenga cosas que presumir, faltaba más. Pero de ahí a proponerla como plantilla universal para un estado tan diverso y complicado hay la misma distancia que entre anunciar ocho cortinas y colgar una sola. Si Michoacán entero fuera como Morelia, empezaríamos por lo básico: conseguir la paja. Ya después vemos lo de la utopía.
La idea de convertir a todo Michoacán en Morelia es tan seductora como fácil de decir cuando uno no tiene que pagar la factura. Uno imagina Aquila, Coalcomán o Aguililla despertando un día transformadas mágicamente en un centro histórico peatonal con jardineras y ciclovía. El detalle menor es que la propia capital modelo, ese mismo día, no había podido conseguir paja para sus Carros Locos ni había terminado de decidir si el estacionamiento del Mercado Independencia llevaría cortinas o solo llevaría intenciones. El molde que se propone clonar todavía tiene la etiqueta de 'en construcción'.
Hay algo entrañable en la visita del político nacional que llega, mira alrededor, y en dos horas diagnostica un estado entero. Es el turismo de las conclusiones: se baja del vehículo, admira la catedral, elogia al anfitrión, anuncia el porvenir y se sube de nuevo. La Tierra Caliente, la Meseta Purépecha, la Costa, todas quedan resumidas en una postal de cantera rosa. Michoacán es mucho más grande que su avenida más bonita, pero eso requiere quedarse más de una tarde para descubrirlo.
Y ya encarrerado, Anaya soltó su otra tesis del día: que los casos de García Luna y Cabeza de Vaca son una cortina de humo para tapar escándalos. La palabra 'cortina' persiguió a Morelia toda la jornada, porque en el Mercado Independencia también se hablaba de cortinas, aunque de acero y todavía en calidad de propuesta. Curioso estado este, donde la única cortina que sí funciona a la perfección, sin proveedor que la incumpla, es la retórica.
Lo dicho: nadie duda que Morelia tenga cosas que presumir, faltaba más. Pero de ahí a proponerla como plantilla universal para un estado tan diverso y complicado hay la misma distancia que entre anunciar ocho cortinas y colgar una sola. Si Michoacán entero fuera como Morelia, empezaríamos por lo básico: conseguir la paja. Ya después vemos lo de la utopía.