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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 29 de agosto de 2026

Buenas noticias: descubren que en Nuevo León la extorsión no existe

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Buenas noticias: descubren que en Nuevo León la extorsión no existe
Descansen todos. Respiren tranquilos. Representantes de CAINTRA y de CANACAR, dos de las cámaras empresariales más serias del estado, salieron esta semana a reconocer públicamente que en Nuevo León no existe el delito de extorsión. Lo dijeron de frente, agradecieron la apertura de las autoridades y se comprometieron a seguir trabajando en conjunto con el Gobierno del Estado. Un milagro económico, jurídico y casi teológico: en la tierra del acero y la carne asada, la extorsión fue erradicada por decreto verbal.

Es un logro tan grande que casi da pena arruinarlo con datos. Casi. Porque la misma semana, las corporaciones de seguridad presumieron el Operativo Muralla activado cinco veces, con 71 detenidos, 14 vehículos asegurados y 24 armas incautadas. Y en San Pedro, ese municipio donde supuestamente no pasa nada, se investigó el robo a mano armada de más de un millón de pesos que cuatro sujetos se llevaron en plena vía pública. Pero extorsión, lo que se dice extorsión, cero. Aquí la delincuencia hace de todo, menos cobrar cuota.

Hay que reconocer la elegancia del argumento. No es que no haya delitos: es que este delito en particular, por alguna razón administrativa, decidió no existir. Es la misma lógica del que no se pesa para no engordar. Si nadie lo cuenta, nadie lo padece; y si nadie lo denuncia, felicidades, acaban de bajar las estadísticas sin mover un dedo.

El gesto de las cámaras es, en el fondo, un abrazo diplomático: agradecer la apertura, prometer colaboración y evitar cualquier palabra que espante inversión. Se entiende. Nadie que venda tornillos o mueva tráileres quiere ser el aguafiestas de la rueda de prensa. Pero una cosa es cuidar la imagen del estado y otra muy distinta es firmar que un delito nacional, que golpea a transportistas en medio país, aquí simplemente se evaporó como el agua del Cerro de la Silla en agosto.

Ojalá tengan razón. Ojalá Nuevo León sea de verdad el oasis donde ningún negocio recibe una llamadita incómoda ni un transportista paga por circular tranquilo. Y ojalá, si algún día alguien sí quisiera denunciar, no le contesten que no puede: que ese delito, oficialmente, no existe. Porque el problema de declarar la paz por micrófono es que la delincuencia rara vez ve la rueda de prensa.