El arte mexicano de no aparecerse: cabildos vacíos, lagos a medias y un peso que sí llegó a los 17
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Hay semanas en que uno entiende por qué el mexicano inventó la frase "ahorita voy". En Bahía de Banderas, el cabildo citó a comparecer a medio directorio municipal y ocurrió lo que ocurre siempre que se invita a alguien a rendir cuentas: nadie llegó. El tesorero Mario Medrano mandó un oficio explicando que no podía dar la cara porque tiene una investigación penal en su contra y le otorgaron medidas de protección. Léase de nuevo, despacio: el funcionario encargado del dinero público pide que lo protejan de la sesión donde iban a preguntarle por el dinero público. Es como faltar a tu propia boda alegando que te dan miedo las multitudes.
No fue el único. El director de SISEP tampoco se presentó, el de OROMAPAS —al que nueve regidores le quieren preguntar por los derrames de aguas negras— brilló por su ausencia, y la secretaria general habría olvidado mandar las notificaciones a tiempo. Un olvido milagroso, de esos que le salvan la tarde a todo el mundo menos a los vecinos que huelen la planta de tratamiento de San Vicente. Para completar el sainete, los regidores rechazaron aprobar a la nueva directora de Medio Ambiente porque les entregaron su currículum en una sola hoja, y porque la encargada anterior llevaba sesenta días en un cargo que la ley limita a treinta. En Bahía de Banderas hasta los interinatos duran el doble de lo permitido: es la única obra que sí se termina y hasta se pasa de largo.
Mientras tanto, del otro lado del estado, Morena celebraba en la Plaza de Armas de Puerto Vallarta su Asamblea Informativa bajo el lema "la patria no se vende, se ama y se defiende". Muy bonito, hasta que llegó un contingente con gorras y camisetas de Juan Carlos Castro Almaguer gritando "¡Castro, Castro, Castro!" en pleno discurso sobre la soberanía nacional. Los organizadores tuvieron que pedir orden y recordar que el acto era para hablar de principios, no de aspiraciones internas. Es decir: la patria no se vende, pero la coordinación municipal sí se disputa a todo pulmón, y de preferencia encima del orador. Nada une más a la Cuarta Transformación que la lucha por el siguiente cargo.
Y hablando de defender la soberanía: la Presidenta presume, rumbo a su Segundo Informe, que el peso es una de las monedas más fuertes del mundo. Coincidió la semana con que el dólar volvió a cruzar la barrera de los 17 pesos tras un comentario de la Reserva Federal. El superpeso, resulta, era superhéroe con horario de oficina: en cuanto habla un banquero gringo se le acaban los poderes. No es que la moneda sea débil, es que es humilde y no le gusta presumir. Al menos alguien en el país sabe bajarle a la egolatría.
La naturaleza tampoco quiso quedarse fuera del festival de las medias tintas. Nos dijeron que este temporal salvaría al Lago de Chapala y llovió, llovió con ganas, y el vaso lacustre pasó del 63% al 69%. Seis puntitos. Después de meses de tromba, aguacero y calles convertidas en canal de Venecia, Chapala se recuperó lo que un tinaco. El lago es el único jalisciense que, con toda esa agua encima, sigue diciendo "nomás para el gasto".
Cierro con la joya de la corona, esa que en El Destiempo leímos temblando. El INE trae entre manos hacer legal el monitoreo de "las expresiones de burla o ironía en los medios de comunicación". Sí: la autoridad electoral quiere vigilar el sarcasmo. Uno no sabe si preocuparse o sentirse halagado de que por fin nos tomen en serio. Que un organismo del Estado considere que reírse de los políticos amerita una carpeta es, en sí mismo, el mejor chiste que ha producido la política mexicana en años, y ni siquiera lo escribimos nosotros. Habrá que imaginar al funcionario asignado a medir ironías, con su reglita y su cronómetro, tratando de decidir si esto que usted lee alcanza el gramaje sancionable. Le mandamos un saludo, compañero: es usted la prueba viviente de que la sátira sobra donde el poder ya se autoparodia.
Entre tanto, dos incendios consumieron sendas "casitas improvisadas" en El Pitillal y Las Mojoneras, y allí sí, sin falta, llegaron los bomberos. Que quede el consuelo: en este país lo único que responde a la primera llamada es Protección Civil. Los funcionarios, ya vimos, prefieren el oficio.
No fue el único. El director de SISEP tampoco se presentó, el de OROMAPAS —al que nueve regidores le quieren preguntar por los derrames de aguas negras— brilló por su ausencia, y la secretaria general habría olvidado mandar las notificaciones a tiempo. Un olvido milagroso, de esos que le salvan la tarde a todo el mundo menos a los vecinos que huelen la planta de tratamiento de San Vicente. Para completar el sainete, los regidores rechazaron aprobar a la nueva directora de Medio Ambiente porque les entregaron su currículum en una sola hoja, y porque la encargada anterior llevaba sesenta días en un cargo que la ley limita a treinta. En Bahía de Banderas hasta los interinatos duran el doble de lo permitido: es la única obra que sí se termina y hasta se pasa de largo.
Mientras tanto, del otro lado del estado, Morena celebraba en la Plaza de Armas de Puerto Vallarta su Asamblea Informativa bajo el lema "la patria no se vende, se ama y se defiende". Muy bonito, hasta que llegó un contingente con gorras y camisetas de Juan Carlos Castro Almaguer gritando "¡Castro, Castro, Castro!" en pleno discurso sobre la soberanía nacional. Los organizadores tuvieron que pedir orden y recordar que el acto era para hablar de principios, no de aspiraciones internas. Es decir: la patria no se vende, pero la coordinación municipal sí se disputa a todo pulmón, y de preferencia encima del orador. Nada une más a la Cuarta Transformación que la lucha por el siguiente cargo.
Y hablando de defender la soberanía: la Presidenta presume, rumbo a su Segundo Informe, que el peso es una de las monedas más fuertes del mundo. Coincidió la semana con que el dólar volvió a cruzar la barrera de los 17 pesos tras un comentario de la Reserva Federal. El superpeso, resulta, era superhéroe con horario de oficina: en cuanto habla un banquero gringo se le acaban los poderes. No es que la moneda sea débil, es que es humilde y no le gusta presumir. Al menos alguien en el país sabe bajarle a la egolatría.
La naturaleza tampoco quiso quedarse fuera del festival de las medias tintas. Nos dijeron que este temporal salvaría al Lago de Chapala y llovió, llovió con ganas, y el vaso lacustre pasó del 63% al 69%. Seis puntitos. Después de meses de tromba, aguacero y calles convertidas en canal de Venecia, Chapala se recuperó lo que un tinaco. El lago es el único jalisciense que, con toda esa agua encima, sigue diciendo "nomás para el gasto".
Cierro con la joya de la corona, esa que en El Destiempo leímos temblando. El INE trae entre manos hacer legal el monitoreo de "las expresiones de burla o ironía en los medios de comunicación". Sí: la autoridad electoral quiere vigilar el sarcasmo. Uno no sabe si preocuparse o sentirse halagado de que por fin nos tomen en serio. Que un organismo del Estado considere que reírse de los políticos amerita una carpeta es, en sí mismo, el mejor chiste que ha producido la política mexicana en años, y ni siquiera lo escribimos nosotros. Habrá que imaginar al funcionario asignado a medir ironías, con su reglita y su cronómetro, tratando de decidir si esto que usted lee alcanza el gramaje sancionable. Le mandamos un saludo, compañero: es usted la prueba viviente de que la sátira sobra donde el poder ya se autoparodia.
Entre tanto, dos incendios consumieron sendas "casitas improvisadas" en El Pitillal y Las Mojoneras, y allí sí, sin falta, llegaron los bomberos. Que quede el consuelo: en este país lo único que responde a la primera llamada es Protección Civil. Los funcionarios, ya vimos, prefieren el oficio.