Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 30 de agosto de 2026

El INE contra la carcajada: crónica del funcionario que medirá tu ironía

Tamaño de letra
El INE contra la carcajada: crónica del funcionario que medirá tu ironía
Que levante la mano quien no soñara alguna vez con un trabajo tranquilo, de escritorio, sin sobresaltos. Pues el INE está a punto de crearlo: alguien tendrá que sentarse a monitorear "las expresiones de burla o ironía en los medios de comunicación", según la propuesta que denunció el columnista Diego Petersen y que en El Destiempo leímos con una mezcla de indignación y ternura profesional. Porque, seamos honestos, nos conmueve. Después de años burlándonos de los poderosos en el más absoluto anonimato administrativo, resulta que por fin habrá un servidor público con nómina, cubículo y la encomienda de tomarnos en serio.

Imagínelo. El compañero llega a la oficina, se sirve su café, abre el periódico y empieza su jornada: subrayar chistes. Tiene que decidir, con criterio de Estado, dónde termina la crítica legítima y dónde empieza la burla sancionable. ¿El sarcasmo leve amerita observación? ¿La ironía fina se reporta o se archiva? ¿Un albur cuenta como injerencia democrática? El manual todavía no existe, y da un poco de vértigo pensar que alguien lo va a escribir con la seriedad de quien redacta un reglamento de tránsito.

El asunto tendría gracia si no fuera exactamente lo contrario de la gracia. Reírse de quien manda no es un exceso de la democracia: es de sus pocas pruebas de vida. El día que un gobierno necesita una oficina para vigilar las bromas, ya nos dijo, sin querer, cuánto le pesa el espejo. No hace falta que nadie lo caricaturice: se autorretrata con el solo hecho de proponerlo.

Así que, desde esta redacción, un mensaje para el eventual monitor de ironías: bienvenido. Va a tener chamba de sobra, porque este país produce sátira más rápido de lo que cualquier burócrata puede clasificarla, y buena parte de esa materia prima la generan, gratis y sin descanso, quienes lo contrataron. Le sugerimos empezar por sus propios jefes. Es donde está lo más jugoso.