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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 30 de agosto de 2026

Bahía de Banderas: el cabildo donde comparecer es opcional y oler la planta de tratamiento, obligatorio

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Bahía de Banderas: el cabildo donde comparecer es opcional y oler la planta de tratamiento, obligatorio
Existe en Bahía de Banderas una figura jurídica nueva, todavía no reconocida por ningún código, pero perfeccionada en la práctica: la comparecencia sin compareciente. Consiste en citar a un funcionario a rendir cuentas y que ese funcionario, con toda cortesía, no vaya. La sesión de cabildo de esta semana fue su exhibición magistral.

Empecemos por el tesorero municipal, Mario Medrano, quien debía exponer el Informe de Avance de la Gestión Financiera del segundo trimestre. No acudió. Su explicación, por oficio, es que enfrenta una investigación penal y la autoridad ministerial le otorgó medidas de protección. Uno entiende que a nadie le gusta que lo interroguen; lo que cuesta más trabajo digerir es que el hombre de las finanzas públicas invoque un blindaje legal precisamente para no hablar de las finanzas públicas. Es el equivalente municipal a esconderse debajo de la mesa donde estaban servidos los números.

La lista de ausentes creció como cartera vencida. El director general de SISEP no llegó pese a estar citado. El de OROMAPAS —organismo sobre el cual nueve regidores piden explicaciones por los derrames de aguas negras y la planta de tratamiento de San Vicente— tampoco. Y para que nada fallara en la coreografía de la evasión, se señaló que la Secretaría del Ayuntamiento presuntamente no envió las notificaciones a tiempo, de modo que las comparecencias no se pudieron concretar. Todo muy bien engrasado: no hay quien rinda cuentas porque no hay quien avise que hay que rendirlas.

El broche fue el rechazo a la nueva directora de Medio Ambiente. Los regidores señalaron que solo les entregaron una hoja con su currículum —una hoja, para verificar título, cédula, no inhabilitación y no ser deudora alimentaria— y que la encargada saliente permaneció unos sesenta días en un puesto que la ley limita a treinta. En un municipio donde nada se termina a tiempo, los interinatos son la excepción gloriosa: duran el doble.

Mientras los funcionarios ensayan el arte de la ausencia, los vecinos de la zona siguen ahí, presentes, puntuales, aspirando el aroma de una infraestructura hidráulica que sí da la cara todos los días. Ellos no tienen medidas de protección. Solo tienen ventanas, y la mala costumbre de abrirlas.