Guanajuato vive del futuro y paga a plazos
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En Guanajuato el reloj no marca las horas: marca los aniversarios que todavía no llegan. Esta semana la Universidad de Guanajuato celebró con bombo que su Licenciatura en Derecho cumplió ciento noventa y nueve años. Léase bien: ciento noventa y nueve. Es decir, organizaron una ceremonia solemne para avisar que el año que entra sí va a haber ceremonia solemne. Un ensayo general del bicentenario, con discurso, listón y todo, no vaya a ser que el tiempo nos agarre desprevenidos. Uno esperaría que precisamente los juristas supieran contar los plazos, pero aquí hasta el Derecho se festeja en abonos.
Y no son los únicos que le corren al calendario. En el Cerro del Cubilete se conmemoraron los cien años del inicio de la Guerra Cristera frente a Cristo Rey, y para que los peregrinos lleguen a contemplar la historia con la debida comodidad, se estrenó un flamante Arco de Acceso y una Explanada de Descanso y Contemplación con inversión de más de catorce millones de pesos. Uno sube a meditar sobre el pasado y baja pensando en cuánto cuesta hoy la contemplación por metro cuadrado. Antes se subía a Cristo Rey de rodillas; ahora se sube por explanada nueva, que para eso está uno en el siglo veintiuno.
Mientras tanto, Salamanca ya anda calentando motores patrios: las fiestas del Grito arrancan el primero de septiembre con la develación del Bando Solemne. Sí, primero de septiembre. Dos semanas antes del quince, porque en esta tierra la independencia también se anticipa, no fuera a agarrarnos septiembre sin ganas de gritar. A este paso, el año que entra el Bando lo develan en julio y de una vez ponen el arbolito.
Donde el reloj corre más rápido es en la política. El calendario dice dos mil veintiséis, pero en Guanajuato ya es dos mil veintisiete. Jesús Ramírez Garibay anunció que deja la dirigencia estatal de Morena para atender la convocatoria y perfilarse rumbo a la alcaldía de la capital. Renuncia hoy para una elección que es dentro de año y medio: eso ya no es madrugar, es acampar afuera de la urna con sleeping y termo. Y del otro lado el dirigente estatal del PAN, con varios panistas ya formados y la mano levantada para alcaldías, diputaciones, regidurías y hasta sindicaturas, tuvo que salir a pedirles que esperen los tiempos y primero fortalezcan al partido. Traducción amable: quietos, muchachos, que la fila apenas se está formando y ya se están empujando.
Pero no todo en Guanajuato viaja al futuro; también hay quien se quedó atorado en el pasado. En una plaza comercial de Salamanca hay establecimientos que deben más de doscientos mil pesos por el servicio de basura desde el año dos mil veintidós, y la joya del asunto es que no los pueden multar. Deben desde hace tres años y son legalmente inmultables: han encontrado el santo grial del contribuyente mexicano, la deuda que no genera consecuencias. Aquí el que paga puntual es el raro.
Hablando de cosas que llevan años dormidas, en la plaza cívica de Salamanca hay un módulo de información turística que lleva años sin dar un solo dato, y ahora proyectan convertirlo en un kiosco digital con pantallas LED para orientar a los visitantes de día y de noche. Es decir: el módulo llevaba años sin funcionar de día, y la solución es que ahora no funcione también de noche, pero en alta definición. El turista perdido ya no preguntará dónde queda el centro: se lo dirá una pantalla apagada con tecnología de punta.
Y en la lista de cosas que hacemos a fuerza, el registro de líneas telefónicas dejó una frase para la posteridad de boca de los usuarios que abarrotaron los centros de atención: no queremos, nos obligan. Podría ser el lema no oficial de media administración pública del país, bordado en punto de cruz y colgado en la sala.
Cerramos con la postal más guanajuatense de la semana. En Apaseo el Alto detuvieron a un presunto desertor de la Guardia Nacional que, según las autoridades, repartía sesenta credenciales de afiliación a Morena desde una camioneta. El detalle burocrático es de museo: llevaba una credencial de la corporación federal que aún lo marcaba como activo en la plataforma, pese a que dejó de pertenecer desde junio. O sea que el sistema oficial todavía no se entera de que renunció, igualito que Garibay pero al revés. Y para no quedarse atrás en el rubro de las declaraciones, un morenista de Irapuato rompió filas y elogió públicamente la remodelación del estadio local con un contundente 'quedó bien fregón', frase que su propio partido ha pasado meses intentando no decir. En El Destiempo lo aplaudimos: al menos alguien dijo algo a tiempo. Aquí, eso ya es noticia.
Y no son los únicos que le corren al calendario. En el Cerro del Cubilete se conmemoraron los cien años del inicio de la Guerra Cristera frente a Cristo Rey, y para que los peregrinos lleguen a contemplar la historia con la debida comodidad, se estrenó un flamante Arco de Acceso y una Explanada de Descanso y Contemplación con inversión de más de catorce millones de pesos. Uno sube a meditar sobre el pasado y baja pensando en cuánto cuesta hoy la contemplación por metro cuadrado. Antes se subía a Cristo Rey de rodillas; ahora se sube por explanada nueva, que para eso está uno en el siglo veintiuno.
Mientras tanto, Salamanca ya anda calentando motores patrios: las fiestas del Grito arrancan el primero de septiembre con la develación del Bando Solemne. Sí, primero de septiembre. Dos semanas antes del quince, porque en esta tierra la independencia también se anticipa, no fuera a agarrarnos septiembre sin ganas de gritar. A este paso, el año que entra el Bando lo develan en julio y de una vez ponen el arbolito.
Donde el reloj corre más rápido es en la política. El calendario dice dos mil veintiséis, pero en Guanajuato ya es dos mil veintisiete. Jesús Ramírez Garibay anunció que deja la dirigencia estatal de Morena para atender la convocatoria y perfilarse rumbo a la alcaldía de la capital. Renuncia hoy para una elección que es dentro de año y medio: eso ya no es madrugar, es acampar afuera de la urna con sleeping y termo. Y del otro lado el dirigente estatal del PAN, con varios panistas ya formados y la mano levantada para alcaldías, diputaciones, regidurías y hasta sindicaturas, tuvo que salir a pedirles que esperen los tiempos y primero fortalezcan al partido. Traducción amable: quietos, muchachos, que la fila apenas se está formando y ya se están empujando.
Pero no todo en Guanajuato viaja al futuro; también hay quien se quedó atorado en el pasado. En una plaza comercial de Salamanca hay establecimientos que deben más de doscientos mil pesos por el servicio de basura desde el año dos mil veintidós, y la joya del asunto es que no los pueden multar. Deben desde hace tres años y son legalmente inmultables: han encontrado el santo grial del contribuyente mexicano, la deuda que no genera consecuencias. Aquí el que paga puntual es el raro.
Hablando de cosas que llevan años dormidas, en la plaza cívica de Salamanca hay un módulo de información turística que lleva años sin dar un solo dato, y ahora proyectan convertirlo en un kiosco digital con pantallas LED para orientar a los visitantes de día y de noche. Es decir: el módulo llevaba años sin funcionar de día, y la solución es que ahora no funcione también de noche, pero en alta definición. El turista perdido ya no preguntará dónde queda el centro: se lo dirá una pantalla apagada con tecnología de punta.
Y en la lista de cosas que hacemos a fuerza, el registro de líneas telefónicas dejó una frase para la posteridad de boca de los usuarios que abarrotaron los centros de atención: no queremos, nos obligan. Podría ser el lema no oficial de media administración pública del país, bordado en punto de cruz y colgado en la sala.
Cerramos con la postal más guanajuatense de la semana. En Apaseo el Alto detuvieron a un presunto desertor de la Guardia Nacional que, según las autoridades, repartía sesenta credenciales de afiliación a Morena desde una camioneta. El detalle burocrático es de museo: llevaba una credencial de la corporación federal que aún lo marcaba como activo en la plataforma, pese a que dejó de pertenecer desde junio. O sea que el sistema oficial todavía no se entera de que renunció, igualito que Garibay pero al revés. Y para no quedarse atrás en el rubro de las declaraciones, un morenista de Irapuato rompió filas y elogió públicamente la remodelación del estadio local con un contundente 'quedó bien fregón', frase que su propio partido ha pasado meses intentando no decir. En El Destiempo lo aplaudimos: al menos alguien dijo algo a tiempo. Aquí, eso ya es noticia.