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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 30 de agosto de 2026

El repartidor que renunció, pero el sistema no se enteró

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El repartidor que renunció, pero el sistema no se enteró
Hay carreras profesionales que terminan con una fiesta de despedida y un pastel. La de este personaje, según las autoridades, terminó con sesenta credenciales de partido, una camioneta gris y un reporte de vecinos. En Apaseo el Alto fue detenido un hombre identificado como desertor de la Guardia Nacional que, de acuerdo con la versión oficial, presuntamente repartía tarjetas de afiliación a Morena en una colonia del municipio a bordo de una Dodge Ram. Sesenta credenciales. No una, no dos: sesenta, como quien anda regalando volantes de dos por uno afuera del mercado.

El gran hallazgo, sin embargo, no fue el fajo de tarjetas, sino un documento mucho más poético: su propia credencial de la corporación federal. Al revisarla, los elementos notaron que desde junio ya no pertenecía a la Guardia Nacional, aunque la plataforma oficial seguía marcándolo como activo. Ahí está el verdadero misterio guanajuatense de la semana. El señor dejó de ser guardia hace meses en la vida real, pero en el sistema seguía en nómina espiritual, con todo y estatus verde de disponibilidad. Renunció, pero la base de datos aún no procesa el duelo.

Uno se lo imagina en el limbo administrativo perfecto: ya no es lo que dice su credencial, todavía no es lo que aparenta con las tarjetitas, y en el registro federal sigue tan activo como el primer día. Es, en esencia, un fantasma con buena conexión de datos. En un país donde dar de baja un servicio de telefonía requiere tres llamadas y una carta manuscrita, resulta consolador saber que salir de una corporación federal es igual de sencillo: no sales, simplemente dejas de ir.

El detalle de la camioneta tampoco tiene desperdicio. No fue un operativo de inteligencia con drones ni escuchas: fueron los vecinos los que alertaron sobre una persona que andaba entregando tarjetas casa por casa. Es decir, el sistema de vigilancia más eficiente del estado sigue siendo la señora que barre la banqueta y ve todo. Sesenta credenciales no se reparten sin que alguien de la cuadra saque el teléfono.

En El Destiempo no juzgamos vocaciones. Si alguien decide pasar del servicio federal al reparto puerta a puerta, allá cada quien con su plan de carrera. Solo pedimos, humildemente, que alguien actualice la plataforma. Porque mientras el sistema no lo dé de baja, técnicamente este hombre sigue siendo dos cosas al mismo tiempo, y ninguna de las dos parece estar enterada de la otra. Muy guanajuatense todo: hasta para renunciar, aquí se llega a destiempo.