El Centro se puso internacional, los árboles se jubilaron y el mono capuchino nació sin deudas
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Domingo en Michoacán y el estado amaneció con esa energía de quien no sabe si es día festivo o no. Empecemos por el Centro Histórico de Morelia, que este fin de semana se volvió destino turístico… pero para vendedores. El director de Mercados confirmó que los ambulantes que tomaron el primer cuadro no son de aquí: vienen de Orizaba, de Puebla, del Estado de México. Morelia logró lo que ninguna campaña de turismo: atraer visitantes que se quedan, montan changarro y no preguntan por la catedral. El operativo de retiro, nos dicen, se hará «durante los eventos masivos». Es decir, la ley del ambulantaje tiene el mismo horario que un mariachi: solo aplica en fiestas.
Mientras tanto, en Tres Puentes, la ciudad descubrió una nueva forma de reforestación: el trasplante con boleto de ida. Ambientalistas advierten que los 613 árboles reubicados hacia la salida a Quiroga por la obra del Morebús simplemente se van a morir. O sea, no los talamos, los «reubicamos»… al más allá. Es la eutanasia botánica con logotipo de movilidad sustentable. Y los manifestantes, tercos, dicen que no habrá acuerdo con el gobierno. Normal: es difícil negociar cuando la otra parte ya cavó los hoyos.
Del transporte al tránsito. En el Paso Superior Independencia un tráiler embistió una camioneta y dejó una lesionada. Grave, sí. Pero en redes ya la habían matado a ella y a un acompañante. Porque en Michoacán el rumor viaja más rápido que la ambulancia y con menos requisitos que una licencia. Las autoridades tuvieron que salir a desmentir dos muertos que solo existieron en un grupo de WhatsApp. El puente reabre; la desinformación sigue en obra permanente.
En la Casa de Hidalgo, la rectora entregó constancias a 160 egresados de odontología y les soltó una perla: «el conocimiento nunca termina». Traducción para el gremio: usted terminó la especialidad, felicidades, pero prepárese a seguir pagando cursos hasta la jubilación. La actualización constante es como una caries: si no la atiendes, crece. Bonito discurso para muchachos que ya saben que el único diplomado que de verdad nunca termina es el de sobrevivir con sueldo de recién egresado.
La única buena noticia sin asteriscos vino del Zoológico Benito Juárez: nació una cría de mono capuchino. Un michoacano más que llegó al mundo sin adeudo predial, sin árbol trasplantado a su nombre y sin tener que checar si el lunes se trabaja. Es, técnicamente, el habitante mejor administrado del estado: le garantizan comida, espacio y manejo. Ninguno de nosotros puede presumir lo mismo.
Y hablando de si se trabaja: el gran debate nacional de la semana fue si el 1 de septiembre, por el Segundo Informe presidencial, hay descanso. La Ley Federal del Trabajo, esa aguafiestas, dice que no. Habrá informe, habrá mensaje a la nación, no habrá mañanera… pero usted, ciudadano, sí tiene que ir a chambear. El país entero se detiene para escuchar el recuento de logros, excepto el país entero, que estará trabajando para financiarlos.
Cerramos con la política michoacana, que nos regaló dos joyas de humildad. El alcalde de Morelia calificó la nueva reforma electoral del estado de «no aportar nada nuevo», recordando que las restricciones a independientes ya existían desde 2018. Es el tipo de crítica que duele porque es cierta: reformar para dejar todo igual es tan mexicano como el pozole de los domingos. Y por el otro lado, el dirigente nacional del PAN salió a jurar que no hay imposición de candidato en Morelia, que todo será por encuestas y que «no habrá sorpresas». Esa última frase es la más sincera del año: en la política michoacana, en efecto, ya nada nos sorprende.
Así cierra el domingo: ambulantes con acento veracruzano, árboles con testamento, un puente que reabre entre rumores, dentistas condenados a estudiar de por vida, un mono recién nacido viviendo mejor que todos, y una clase política que reforma y reparte candidaturas jurando que nada cambia. Al menos en eso último cumplen.
Mientras tanto, en Tres Puentes, la ciudad descubrió una nueva forma de reforestación: el trasplante con boleto de ida. Ambientalistas advierten que los 613 árboles reubicados hacia la salida a Quiroga por la obra del Morebús simplemente se van a morir. O sea, no los talamos, los «reubicamos»… al más allá. Es la eutanasia botánica con logotipo de movilidad sustentable. Y los manifestantes, tercos, dicen que no habrá acuerdo con el gobierno. Normal: es difícil negociar cuando la otra parte ya cavó los hoyos.
Del transporte al tránsito. En el Paso Superior Independencia un tráiler embistió una camioneta y dejó una lesionada. Grave, sí. Pero en redes ya la habían matado a ella y a un acompañante. Porque en Michoacán el rumor viaja más rápido que la ambulancia y con menos requisitos que una licencia. Las autoridades tuvieron que salir a desmentir dos muertos que solo existieron en un grupo de WhatsApp. El puente reabre; la desinformación sigue en obra permanente.
En la Casa de Hidalgo, la rectora entregó constancias a 160 egresados de odontología y les soltó una perla: «el conocimiento nunca termina». Traducción para el gremio: usted terminó la especialidad, felicidades, pero prepárese a seguir pagando cursos hasta la jubilación. La actualización constante es como una caries: si no la atiendes, crece. Bonito discurso para muchachos que ya saben que el único diplomado que de verdad nunca termina es el de sobrevivir con sueldo de recién egresado.
La única buena noticia sin asteriscos vino del Zoológico Benito Juárez: nació una cría de mono capuchino. Un michoacano más que llegó al mundo sin adeudo predial, sin árbol trasplantado a su nombre y sin tener que checar si el lunes se trabaja. Es, técnicamente, el habitante mejor administrado del estado: le garantizan comida, espacio y manejo. Ninguno de nosotros puede presumir lo mismo.
Y hablando de si se trabaja: el gran debate nacional de la semana fue si el 1 de septiembre, por el Segundo Informe presidencial, hay descanso. La Ley Federal del Trabajo, esa aguafiestas, dice que no. Habrá informe, habrá mensaje a la nación, no habrá mañanera… pero usted, ciudadano, sí tiene que ir a chambear. El país entero se detiene para escuchar el recuento de logros, excepto el país entero, que estará trabajando para financiarlos.
Cerramos con la política michoacana, que nos regaló dos joyas de humildad. El alcalde de Morelia calificó la nueva reforma electoral del estado de «no aportar nada nuevo», recordando que las restricciones a independientes ya existían desde 2018. Es el tipo de crítica que duele porque es cierta: reformar para dejar todo igual es tan mexicano como el pozole de los domingos. Y por el otro lado, el dirigente nacional del PAN salió a jurar que no hay imposición de candidato en Morelia, que todo será por encuestas y que «no habrá sorpresas». Esa última frase es la más sincera del año: en la política michoacana, en efecto, ya nada nos sorprende.
Así cierra el domingo: ambulantes con acento veracruzano, árboles con testamento, un puente que reabre entre rumores, dentistas condenados a estudiar de por vida, un mono recién nacido viviendo mejor que todos, y una clase política que reforma y reparte candidaturas jurando que nada cambia. Al menos en eso último cumplen.