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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 30 de agosto de 2026

La CDMX en modo remojo: agua en la sala, rejas negadas en el jardín y nopal sin espinas

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La CDMX en modo remojo: agua en la sala, rejas negadas en el jardín y nopal sin espinas
Amaneció la Ciudad de México en modo remojo, con esa mezcla que solo ella domina: banquetas convertidas en canales venecianos —pero sin góndola ni romance— y autoridades convencidas de que los problemas, como el agua, terminan por irse solos si uno espera lo suficiente.

En la Portales, una tubería de doce pulgadas se cansó del anonimato y se manifestó a media calle con un caudal de fuente monumental. Horas de agua potable rumbo a casas y negocios, hasta que la autoridad desplegó su tecnología de punta: cerrar las válvulas. En otras ciudades a eso le dicen «cerrar la llave»; aquí es un operativo. En San Bartolo Ameyalco la cosa fue menos folclórica: siete familias van por su tercera inundación de la temporada, con muebles arruinados, un niño con gastroenteritis y una señora con dermatitis de cortesía. La perla la puso un funcionario con una frase para bordar en punto de cruz: «No hay presupuesto, pero ustedes pueden arreglarlo». Es decir, el drenaje es suyo, la inundación es suya y —detalle fino— la reparación también. Servicio público, ahora en su modalidad de autoservicio.

Quien sí tuvo recursos para moverse rápido fue la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que encapsuló a comerciantes mazahuas justo en la avenida Juárez que —oh, casualidad cósmica— es la ruta del Maratón de la Ciudad. Los vendedores llevan meses pidiendo permisos para la Alameda; la ciudad, que no encuentra cómo resolverles, encontró rapidísimo cómo rodearlos antes de que pasaran los corredores. Prioridades: que el turista vea una avenida despejada y que el problema social espere su turno detrás de la valla. Nada como maquillar la ciudad a 42 kilómetros por hora.

En Coyoacán, el barrio de La Concepción libra su propia epopeya: los vecinos usaron presupuesto participativo para poner rejas en las jardineras de la plaza La Conchita y frenar el desmadre nocturno. La alcaldía, fiel a su vocación contemplativa, se opone. Así tenemos el insólito espectáculo de ciudadanos rogando que los dejen cuidar su propia plaza, mientras la autoridad, con los brazos cruzados, defiende el derecho inalienable de las botellas a acumularse sobre los arrayanes. Democracia participativa: usted participa, ellos deciden que mejor no.

Pero no todo es tragedia hidráulica. En el Monumento a la Revolución, mientras la ciudad se hundía, se celebró el noble arte del desespinado de nopal. Sí: hubo concurso, hubo campeones, y Milpa Alta se llevó los dos primeros lugares con una destreza que ya quisieran los plomeros de la Portales. El tercer sitio fue para un trabajador de la Central de Abastos, porque el talento no discrimina. En una jornada de fugas, plantones y rejas negadas, resulta que lo único que de verdad quedó sin espinas fue el nopal.

En el terreno nacional, la comedia sube de presupuesto. La refinería de Dos Bocas ya cuesta el triple de lo prometido y opera al 41 por ciento de su capacidad, cifra que Pemex atribuye con cara seria a «mantenimiento e incidentes». Traducción: pagamos precio de Ferrari por un cochecito que arranca los días nones. Su primo hermano, el Tren Maya, viaja en números rojos y acumula pérdidas de catorce mil millones de pesos frente a mil de ingresos, un modelo de negocio tan audaz que solo se sostiene si uno no sabe restar.

Y hablando de no saber, la UNAM entregó los puntajes de admisión más bajos en seis años tras su examen de control presencial. Una aspirante ofreció la explicación del siglo: las preguntas estaban raras, con símbolos y signos, «como si estuvieran hechas con IA». Conmovedor: la generación que le pide a la máquina que le haga la tarea ahora sospecha que la máquina le hizo el examen. El círculo se cierra.

Como cereza, la conversación pública se entretuvo con los «nepo babies» de la política —hijos de presidentes y gobernadores que aparecen en primera plana lo mismo por imputaciones que por trifulcas en conciertos— y con la cobertura mayoritariamente negativa a cierto vástago tabasqueño por el huachicol fiscal. El apellido, ese que abre puertas y agenda audiencias, sigue siendo el programa social mejor financiado del país.

Resumen del día capitalino: agua en la sala, rejas negadas en el jardín, ambulantes tras la valla y un flamante campeón nacional de nopal. Si algo aprendimos, es que en esta ciudad el drenaje es participativo, la seguridad es selectiva y la única infraestructura que jamás falla es la del pretexto. Nos vemos en la próxima fuga, que a este ritmo será mañana.