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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 31 de agosto de 2026

El INE nos regala la sátira: ahora burlarse de un político ya no es delito de etiqueta

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El INE nos regala la sátira: ahora burlarse de un político ya no es delito de etiqueta
Que suenen las trompetas y que tiemble el diccionario de sinónimos: el Instituto Nacional Electoral anunció que su Comité de Radio y Televisión eliminará la Variable 14 de la metodología con la que monitorea a los noticieros durante las elecciones. En español para seres humanos: hasta ayer, cuando un conductor, reportero o columnista usaba ironía, sarcasmo, sátira o parodia contra un político, el INE podía apuntarlo en su libretita como "descalificación" o "menosprecio implícito". A partir del próximo proceso electoral, ese registro se acaba. Los comentaristas podrán reírse de los candidatos sin que un algoritmo electoral los mande a la dirección.

En El Destiempo recibimos la noticia con la emoción de un preso al que le abren la reja justo cuando ya se había acostumbrado a la celda. Durante años, este país trató a la burla política como si fuera una sustancia controlada: legal en la sobremesa, sospechosa en cámara. Se llegó al extremo administrativo de que una metáfora ácida contra un funcionario podía "contar" tanto como un insulto directo, poniendo en la misma balanza al que grita groserías y al que simplemente construye una analogía elegante. Un empate injusto para la analogía elegante, que trabaja mucho más.

Lo verdaderamente cómico —y aquí la ironía se pone golosa— es que haya hecho falta un comité técnico para descubrir algo que cualquier tía sabe desde la primaria: la burla no es lo mismo que la calumnia. Uno puede parodiar a un político por lo que dice y hace en público sin acusarlo de ningún delito. La sátira siempre se paró sobre los hechos; lo único que hacía la Variable 14 era ponerle chaperona a los hechos por si se portaban ingeniosos.

Así que agradecemos formalmente al INE por regularizar nuestra existencia. Prometemos honrar esta libertad con la misma seriedad con la que un político promete no reelegirse: cero. Seguiremos construyendo cada broma sobre datos verificables, sin inventar hechos ni difamar a nadie, porque esa era la regla antes y lo sigue siendo después. La diferencia es que ahora nadie nos va a subrayar en amarillo por reírnos. Bienvenida la temporada legal de la carcajada; ya andábamos entrenando de contrabando.