Alianza PRI-PAN: se juntan porque ninguno de los dos puede solo, y lo dicen con orgullo
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El domingo el PRI tomó protesta en Chihuahua a mil 380 "Defensores de Chihuahua", provenientes de los 67 municipios del estado, en un acto encabezado por su dirigente nacional rumbo al proceso electoral de 2027. Mil 380 es una cifra generosa: alcanza para poner más de 20 defensores por municipio o, siendo realistas, un defensor por cada promesa incumplida en la última década. La consigna fue clara: hay que estar "en territorio, en las calles y en los ejidos". Nada moviliza tanto a un partido como una elección que todavía viene a dos años de distancia.
Pero la joya de la jornada fue la sinceridad del propio dirigente, que reconoció en voz alta lo que todos comentaban en voz baja: "hoy, por sí solo, el PAN no gana la gubernatura", y por eso el PRI podría apoyar a Marco Bonilla, confiando en que el PAN respaldaría a su vez a los candidatos tricolores. Es, quizá, el arranque de romance político más honesto que se recuerde: empezar la relación aclarando que es porque ninguno de los dos la libra solo. Como esos matrimonios que se juntan por la hipoteca y el perro. Muy práctico, poco poético.
Del otro lado del ring, la diputada Brenda Ríos, de Morena, hizo la pregunta que cabe en cualquier pancarta: ¿y las propuestas? Cuestionó que el acercamiento entre PRI y PAN se anuncie a punta de reparto de candidaturas antes que de ideas para la ciudadanía. Le concedemos el punto, aunque con una nota al margen: en política mexicana, preguntar por las propuestas durante la temporada de alianzas es como pedir el menú en una boda; llegas por el convenio, no por la comida.
Lo que queda claro es que el tablero de 2027 ya se está armando con dos años de anticipación, mucho antes de que el Instituto Estatal Electoral instale formalmente su consejo en octubre. Y se arma con la lógica de siempre: primero la estructura, luego los defensores, después las siglas, y ya al final —si sobra tiempo y presupuesto— las ideas. Mientras tanto, mil 380 nuevos militantes se comprometieron a defender Chihuahua. De qué exactamente, lo iremos sabiendo conforme se acerque la urna.
Pero la joya de la jornada fue la sinceridad del propio dirigente, que reconoció en voz alta lo que todos comentaban en voz baja: "hoy, por sí solo, el PAN no gana la gubernatura", y por eso el PRI podría apoyar a Marco Bonilla, confiando en que el PAN respaldaría a su vez a los candidatos tricolores. Es, quizá, el arranque de romance político más honesto que se recuerde: empezar la relación aclarando que es porque ninguno de los dos la libra solo. Como esos matrimonios que se juntan por la hipoteca y el perro. Muy práctico, poco poético.
Del otro lado del ring, la diputada Brenda Ríos, de Morena, hizo la pregunta que cabe en cualquier pancarta: ¿y las propuestas? Cuestionó que el acercamiento entre PRI y PAN se anuncie a punta de reparto de candidaturas antes que de ideas para la ciudadanía. Le concedemos el punto, aunque con una nota al margen: en política mexicana, preguntar por las propuestas durante la temporada de alianzas es como pedir el menú en una boda; llegas por el convenio, no por la comida.
Lo que queda claro es que el tablero de 2027 ya se está armando con dos años de anticipación, mucho antes de que el Instituto Estatal Electoral instale formalmente su consejo en octubre. Y se arma con la lógica de siempre: primero la estructura, luego los defensores, después las siglas, y ya al final —si sobra tiempo y presupuesto— las ideas. Mientras tanto, mil 380 nuevos militantes se comprometieron a defender Chihuahua. De qué exactamente, lo iremos sabiendo conforme se acerque la urna.