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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 31 de agosto de 2026

Jalisco gana una corona mientras pierde el agua, y el gobernador festeja con la banda que sí funciona

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Jalisco gana una corona mientras pierde el agua, y el gobernador festeja con la banda que sí funciona
En un estado donde abrir la llave es una experiencia de suspenso, Jalisco recibió una buena noticia de las que caben en un tuit: la tapatía María Vargas se coronó Miss Universo México, recibiendo el título de manos de su antecesora en un certamen celebrado en Los Cabos. El gobernador Pablo Lemus salió de inmediato a celebrar el triunfo y a augurar éxito internacional para la jalisciense, porque hay una regla no escrita de la política local: cuando el servicio público hace agua, siempre queda una corona para cambiar de tema con dignidad.

Y no es reproche al talento de la joven, que se preparó con disciplina y ganó en buena lid entre 32 candidatas. El reproche, si acaso, es al oportunismo institucional de festejar lo que no costó un peso del presupuesto. Es más fácil compartir el orgullo de una banda con la palabra "Universo" que explicar por qué el orgullo no alcanza para el agua limpia, tema que —según los propios analistas locales— todos los precandidatos ya se disputan como argumento electoral rumbo al próximo año. La corona no tiene fugas; el discurso, a veces sí.

Hay algo entrañable en la eficiencia con que la clase política adopta a sus glorias. La gobernanza del ánimo colectivo funciona por sustitución: si no puedo entregarte presión constante en la tubería, te entrego presión mediática de la buena, la que sonríe y saluda con guante. Jalisco reafirma así su "poderío en los certámenes de belleza", categoría en la que, hay que reconocerlo, nunca ha habido desabasto ni tandeo.

Que le vaya espléndido a María Vargas en su camino a la corona global; ojalá regrese con el título y con un poco de suerte contagiosa para el estado. Mientras tanto, los ciudadanos seguirán aplaudiendo desde la banqueta encharcada, expertos ya en celebrar lo que brilla lejos mientras esperan lo que gotea cerca. Una corona no se bebe, pero se ve preciosa en la conferencia de prensa.