Morebús contra el árbol: la telenovela ambiental que se decide en oficios y amparos
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En Morelia hay batallas que no se ganan con votos ni con obras, sino con oficios sellados y suspensiones provisionales. La más reciente enfrenta al proyecto del Morebús contra un puñado de árboles en la zona de Tres Puentes, y de momento van ganando los árboles, esos litigantes silenciosos que ni abogado necesitan.
Los vecinos consiguieron amparos para frenar la tala del arbolado, y con eso metieron el proyecto a la sala de espera de la burocracia michoacana. La Sedum, muy diligente, "analiza dictámenes de uso de suelo". La Secma, por su parte, ya entregó su documentación ambiental y avisó que fue notificada de los amparos. El secretario de Medio Ambiente, Alejandro Méndez López, remató con la frase más funcionaria de todas: "confía en que se pueda continuar trabajando con el proyecto". Confiar. Ese verbo que los gobiernos usan justo cuando ya no controlan el resultado.
Hay algo entrañable en ver a dos dependencias estatales intercambiar papeles como si el destino de un camión articulado dependiera de quién archiva más rápido. El Morebús, que en teoría venía a modernizar la movilidad de Morelia, hoy avanza a la velocidad de un trámite de uso de suelo, que como todos sabemos es más lenta que el propio transporte público en hora pico. El municipio, mientras tanto, dice esperar un "nuevo proyecto" del Morebús tras los amparos, lo que sugiere que el plan original ya está en revisión, o en terapia.
Lo divertido, y a la vez lo cansado, es la coreografía institucional: unos analizan, otros notifican, otros confían, y el árbol ahí sigue, impávido, convertido sin quererlo en el opositor más eficaz que ha tenido un proyecto de gobierno en años. No marcha, no da entrevistas, no sube nada a redes; simplemente existe, y con eso paralizó a media administración.
Al final, esta no es una historia de villanos con motosierra ni de héroes abrazando troncos. Es la historia, muy michoacana, de un proyecto que se anunció con bombo y que ahora depende de que un juez decida si el arbolado se queda o se va. Movilidad sustentable, le llaman. Sustentable, sobre todo, en el sentido de que se sostiene indefinidamente en el escritorio de alguien. Mientras tanto, los vecinos de Tres Puentes duermen tranquilos: por ahora, su sombra sigue en pie.
Los vecinos consiguieron amparos para frenar la tala del arbolado, y con eso metieron el proyecto a la sala de espera de la burocracia michoacana. La Sedum, muy diligente, "analiza dictámenes de uso de suelo". La Secma, por su parte, ya entregó su documentación ambiental y avisó que fue notificada de los amparos. El secretario de Medio Ambiente, Alejandro Méndez López, remató con la frase más funcionaria de todas: "confía en que se pueda continuar trabajando con el proyecto". Confiar. Ese verbo que los gobiernos usan justo cuando ya no controlan el resultado.
Hay algo entrañable en ver a dos dependencias estatales intercambiar papeles como si el destino de un camión articulado dependiera de quién archiva más rápido. El Morebús, que en teoría venía a modernizar la movilidad de Morelia, hoy avanza a la velocidad de un trámite de uso de suelo, que como todos sabemos es más lenta que el propio transporte público en hora pico. El municipio, mientras tanto, dice esperar un "nuevo proyecto" del Morebús tras los amparos, lo que sugiere que el plan original ya está en revisión, o en terapia.
Lo divertido, y a la vez lo cansado, es la coreografía institucional: unos analizan, otros notifican, otros confían, y el árbol ahí sigue, impávido, convertido sin quererlo en el opositor más eficaz que ha tenido un proyecto de gobierno en años. No marcha, no da entrevistas, no sube nada a redes; simplemente existe, y con eso paralizó a media administración.
Al final, esta no es una historia de villanos con motosierra ni de héroes abrazando troncos. Es la historia, muy michoacana, de un proyecto que se anunció con bombo y que ahora depende de que un juez decida si el arbolado se queda o se va. Movilidad sustentable, le llaman. Sustentable, sobre todo, en el sentido de que se sostiene indefinidamente en el escritorio de alguien. Mientras tanto, los vecinos de Tres Puentes duermen tranquilos: por ahora, su sombra sigue en pie.