Ciento veinte valientes: el arranque multitudinario de Santiago Nieto en Querétaro
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Toda gran cruzada política necesita una imagen fundacional, y la de Santiago Nieto rumbo a Querétaro 2027 ya tiene la suya: un primer evento que, según los reportes, reunió alrededor de 120 personas. Ciento veinte. En un estado de dos millones de habitantes. Es el tipo de convocatoria que no requiere logística de multitudes, sino una tanda generosa de sillas plegables y un termo grande de café.
En el balance de la clase política, a esto se le llama "posicionamiento en medios y redes", que es la elegante forma contemporánea de decir que hubo más cámaras que asistentes. La fotografía, al fin y al cabo, no distingue si atrás hay una plaza llena o un grupo de familiares agradecidos por la invitación. "Mucho reflector, pero poca porra", sentenció la crónica, y difícilmente existe un resumen más exacto de la política del siglo XXI: producción impecable, taquilla en obra negra.
Para no quedarse corto, Nieto anunció después una gira de organización por los 18 municipios del estado y un llamado a la unidad de Morena, con el argumento de que el proceso interno ya concluyó y ahora toca trabajar en equipo. Loable. Aunque, a juzgar por la asistencia, la gira por los 18 municipios tiene una ventaja pedagógica innegable: le va a permitir aprenderse a cada simpatizante por su nombre completo, apellidos y apodo. Un trato personalizado que ya quisieran otras campañas.
El propio análisis lo dice sin anestesia: una campaña puede tener toda la exposición mediática del mundo, pero la definición dependerá de la capacidad de sumar grupos y convencer al electorado. Es decir, de que la gente además de mirar, aparezca. Y ahí, reconozcámoslo, el aspirante todavía tiene tarea. Porque en política los likes no hacen fila el día de la elección, y las urnas —a diferencia de las redes— no se llenan solas con buena iluminación.
Quedan meses por delante y muchos municipios por recorrer. Si el entusiasmo naranja crece al ritmo del primer acto, para 2027 Santiago Nieto podría reunir, con esfuerzo y viento a favor, a un respetable auditorio escolar. Todo empieza con 120. Roma tampoco se llenó en un día.
En el balance de la clase política, a esto se le llama "posicionamiento en medios y redes", que es la elegante forma contemporánea de decir que hubo más cámaras que asistentes. La fotografía, al fin y al cabo, no distingue si atrás hay una plaza llena o un grupo de familiares agradecidos por la invitación. "Mucho reflector, pero poca porra", sentenció la crónica, y difícilmente existe un resumen más exacto de la política del siglo XXI: producción impecable, taquilla en obra negra.
Para no quedarse corto, Nieto anunció después una gira de organización por los 18 municipios del estado y un llamado a la unidad de Morena, con el argumento de que el proceso interno ya concluyó y ahora toca trabajar en equipo. Loable. Aunque, a juzgar por la asistencia, la gira por los 18 municipios tiene una ventaja pedagógica innegable: le va a permitir aprenderse a cada simpatizante por su nombre completo, apellidos y apodo. Un trato personalizado que ya quisieran otras campañas.
El propio análisis lo dice sin anestesia: una campaña puede tener toda la exposición mediática del mundo, pero la definición dependerá de la capacidad de sumar grupos y convencer al electorado. Es decir, de que la gente además de mirar, aparezca. Y ahí, reconozcámoslo, el aspirante todavía tiene tarea. Porque en política los likes no hacen fila el día de la elección, y las urnas —a diferencia de las redes— no se llenan solas con buena iluminación.
Quedan meses por delante y muchos municipios por recorrer. Si el entusiasmo naranja crece al ritmo del primer acto, para 2027 Santiago Nieto podría reunir, con esfuerzo y viento a favor, a un respetable auditorio escolar. Todo empieza con 120. Roma tampoco se llenó en un día.