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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 31 de agosto de 2026

Reubican al Caballo de Botero: ni el patrimonio se salva de la mudanza

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Reubican al Caballo de Botero: ni el patrimonio se salva de la mudanza
En Monterrey nada permanece quieto, ni siquiera lo que pesa media tonelada de bronce. Como parte de los trabajos de conservación en la Macroplaza, las autoridades reubicaron “El Caballo”, la robusta escultura del artista colombiano Fernando Botero, que ahora saluda a los visitantes desde el acceso al Museo de Historia Mexicana. Veinte años llevaba el animalote en su sitio —fue colocado en 2006— y de un día para otro lo mandaron a estrenar domicilio, como al tío al que le tocó el cuarto de servicio cuando llegaron las visitas.

Hay algo profundamente regio en la escena. Botero pintó y esculpió gordos con orgullo, celebrando el volumen como quien celebra la abundancia; y nosotros, fieles a nuestra tradición, tomamos su caballo monumental y lo tratamos como mueble de sala: “aquí estorba, muévanlo tantito para que se vea más amplio”. El patrimonio artístico, en esta ciudad, también entra a la lógica del acomodo.

El caballo, eso sí, no se queja. Ha aguantado dos décadas de selfies, de niños trepándose, de fotos de graduación y de uno que otro despistado que juraba que era un toro. Ahora le toca posar en la entrada de un museo, que al menos es un ascenso de categoría: de adorno de plancha a recepcionista de bronce. Si va a estar de pie aguantando miradas, mejor que sea con techo cerca.

Uno entiende la necesidad de conservar la Macroplaza, esa enorme explanada que en verano funciona como sartén y en obra como laberinto. Pero conmueve la naturalidad con que aquí se mudan las esculturas mientras las promesas de sombra, agua y árboles en esa misma plancha llevan años sin moverse ni un centímetro. El caballo cambió de lugar en una madrugada; ojalá algún día la sombra corra con la misma suerte.

Bienvenido a tu nuevo hogar, caballo. Cuídate del sol, de los selfies y, sobre todo, de la próxima remodelación. En Monterrey, hasta el bronce tiene que estar listo para volver a empacar.