Informe de gobierno con derechos de autor: 90% cortesía del antecesor
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Existe una honestidad tan brutal que deja sin munición hasta al satírico más entrenado. En Ciudad Juárez, el alcalde anunció que este sábado presentará su Segundo Informe de Gobierno en sesión solemne, a las doce del día, en la Presidencia Municipal, y de una vez soltó el spoiler que nadie le pidió: el 90 por ciento del contenido corresponde a la administración anterior. Uno se prepara para el discurso de los logros propios y el orador confiesa, antes de subir al templete, que la obra la hizo el de antes.
Es, sin duda, el primer informe de gobierno que debería venir acompañado de una ficha de créditos al final, como las películas: "Pavimentación: administración pasada. Alumbrado: administración pasada. Presente informe: producido y narrado por la administración actual". Se agradece la transparencia, que es una virtud escasa, pero también deja al ciudadano con una duda existencial legítima: si el 90 por ciento es herencia, ¿qué contiene el 10 por ciento restante? ¿La convocatoria del evento? ¿El diseño del templete? ¿Las sillas plegables?
Hay que reconocer el mérito filosófico del gesto. En un país donde cada funcionario que llega jura que antes de él no existía nada y que la civilización comenzó con su toma de protesta, encontrar a uno que reparte el crédito hacia atrás es casi un acto de rebeldía cultural. El problema es que repartirlo con tanta generosidad plantea una pregunta incómoda para la boleta del futuro: si lo bueno lo hizo el anterior, ¿por cuál de los dos se supone que vota uno?
En El Destiempo estaremos el sábado con palomitas, cronómetro y calculadora, midiendo cuántos minutos del discurso se dedican al 90 por ciento heredado y cuántos al 10 por ciento inédito. Sospechamos que el aplauso más largo será para alguien que ni siquiera está en el presídium. Un Segundo Informe que es, en realidad, el epílogo del gobierno anterior. La continuidad hecha ceremonia. Y de fondo, la eterna pregunta chihuahuense: ¿esto es humildad o es un recibo que alguien va a tener que pagar en las urnas?
Es, sin duda, el primer informe de gobierno que debería venir acompañado de una ficha de créditos al final, como las películas: "Pavimentación: administración pasada. Alumbrado: administración pasada. Presente informe: producido y narrado por la administración actual". Se agradece la transparencia, que es una virtud escasa, pero también deja al ciudadano con una duda existencial legítima: si el 90 por ciento es herencia, ¿qué contiene el 10 por ciento restante? ¿La convocatoria del evento? ¿El diseño del templete? ¿Las sillas plegables?
Hay que reconocer el mérito filosófico del gesto. En un país donde cada funcionario que llega jura que antes de él no existía nada y que la civilización comenzó con su toma de protesta, encontrar a uno que reparte el crédito hacia atrás es casi un acto de rebeldía cultural. El problema es que repartirlo con tanta generosidad plantea una pregunta incómoda para la boleta del futuro: si lo bueno lo hizo el anterior, ¿por cuál de los dos se supone que vota uno?
En El Destiempo estaremos el sábado con palomitas, cronómetro y calculadora, midiendo cuántos minutos del discurso se dedican al 90 por ciento heredado y cuántos al 10 por ciento inédito. Sospechamos que el aplauso más largo será para alguien que ni siquiera está en el presídium. Un Segundo Informe que es, en realidad, el epílogo del gobierno anterior. La continuidad hecha ceremonia. Y de fondo, la eterna pregunta chihuahuense: ¿esto es humildad o es un recibo que alguien va a tener que pagar en las urnas?