Los cinco sobrevivientes de la Patria, la Familia y la Libertad
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En Irapuato, el PAN vivió su propio reality de eliminación y ya tenemos finalistas. De siete aspirantes a coordinar la estrategia “Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad”, cinco “sobreviven” al proceso interno y dos quedaron fuera por no alcanzar las firmas necesarias. El verbo lo puso el propio reporte, y hay que agradecerlo: pocas veces la política mexicana admite con tanta franqueza que sus procesos internos son un asunto de supervivencia.
Los requisitos, todo hay que decirlo, no eran de risa: había que demostrar apoyo en el 70% de las secciones electorales del municipio, ya fuera con rúbricas de la militancia o de la ciudadanía. Dos aspirantes no lo lograron y se despidieron del casting. Los cinco restantes pasan a la etapa donde un comité de evaluaciones medirá su competitividad y su aceptación social, que es la manera institucional de decir “a ver quién cae mejor”.
Uno agradece el nombre épico de la estrategia, porque le pone banda sonora a lo que en el fondo es una contienda por ver quién encabeza la lista. “Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad” suena a juramento de película de acción; en la práctica, la primera batalla por la libertad consistió en juntar suficientes firmas para que te dejaran seguir defendiéndola.
Lo entrañable del panismo irapuatense es su fe en el procedimiento: comités, etapas, porcentajes, evaluaciones de competitividad. Una liturgia tan cuidada que casi distrae de la pregunta obvia, esa que la militancia se hace en corto: al final, ¿quién ya venía ungido desde antes de la primera firma?
Por ahora, felicidades a los cinco que siguen de pie. Les espera la fase final, el veredicto del comité y el arte más difícil de la política local: convencer de que llegaron a sumar, no a desplazar. Spoiler patrio: en esta trilogía, como en toda buena saga, el reparto se decide arriba y el público se entera hasta los créditos.
Los requisitos, todo hay que decirlo, no eran de risa: había que demostrar apoyo en el 70% de las secciones electorales del municipio, ya fuera con rúbricas de la militancia o de la ciudadanía. Dos aspirantes no lo lograron y se despidieron del casting. Los cinco restantes pasan a la etapa donde un comité de evaluaciones medirá su competitividad y su aceptación social, que es la manera institucional de decir “a ver quién cae mejor”.
Uno agradece el nombre épico de la estrategia, porque le pone banda sonora a lo que en el fondo es una contienda por ver quién encabeza la lista. “Defensa de la Patria, la Familia y la Libertad” suena a juramento de película de acción; en la práctica, la primera batalla por la libertad consistió en juntar suficientes firmas para que te dejaran seguir defendiéndola.
Lo entrañable del panismo irapuatense es su fe en el procedimiento: comités, etapas, porcentajes, evaluaciones de competitividad. Una liturgia tan cuidada que casi distrae de la pregunta obvia, esa que la militancia se hace en corto: al final, ¿quién ya venía ungido desde antes de la primera firma?
Por ahora, felicidades a los cinco que siguen de pie. Les espera la fase final, el veredicto del comité y el arte más difícil de la política local: convencer de que llegaron a sumar, no a desplazar. Spoiler patrio: en esta trilogía, como en toda buena saga, el reparto se decide arriba y el público se entera hasta los créditos.