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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 1 de septiembre de 2026

Herede antes de que se acabe la promoción: el Estado ya piensa en su muerte

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Herede antes de que se acabe la promoción: el Estado ya piensa en su muerte
Septiembre llegó con su rebaja más existencial: el Mes del Testamento. El gobernador Alfredo Ramírez Bedolla firmó un convenio con las 198 notarías del estado para que, durante septiembre y octubre, cualquiera pueda dejar sus bienes por escrito a un precio preferencial de tres mil quinientos pesos. La justificación oficial es impecable: brindar 'certeza jurídica y patrimonial' a las familias michoacanas. Y vaya que suena bien, porque certezas, lo que se dice certezas, no nos sobran por estos rumbos.

Piénselo: es el único trámite gubernamental que promete resultados garantizados. Uno saca su testamento y, tarde o temprano, la promesa se cumple sin excusas, sin 'ya casi', sin 'está en proceso'. Ningún otro programa del Estado ofrece esa puntualidad. Aquí no hay lista de espera que valga: el beneficiario siempre llega a tiempo a su cita.

Hay algo entrañable en un gobierno que, entre tanto pendiente por resolver, se toma el trabajo de recordarnos que somos mortales. En lugar de un espectacular que diga 'te queremos vivo', la campaña nos invita a ordenar la herencia por si acaso. Es la versión burocrática del abrazo maternal: 'mijo, deja todo firmadito, no vaya a ser'.

Y para ser justos, la oferta es democrática. Tres mil quinientos pesos es un precio que lo mismo alcanza el dueño de un rancho que el de un tejaván; la muerte, esa gran ecualizadora, por fin tiene tarifa plana. Las notarías, que suelen mirarnos por encima del expediente, esta temporada abren sus puertas como si fuera venta nocturna. Aprovéchela, que la promoción es de dos meses y la vida no da garantías de temporada.

Uno agradece el gesto, de veras. Solo faltaría que el mismo entusiasmo con que se firma el convenio para heredar bien se pusiera en las otras certezas: la del camino seguro, la del expediente que avanza, la del trámite que sí se resuelve en vida. Mientras tanto, ya sabe: pase a su notaría de confianza, lleve identificación y paciencia, y salga con la tranquilidad de que, pase lo que pase, sus papeles estarán en orden. Es lo más cercano a la eternidad que ofrece el presupuesto estatal. Firme aquí, respire, y guarde copia: el Estado, por una vez, cumplió su palabra.