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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 1 de septiembre de 2026

Una hora a la semana para sentir: reparten 16 millones de guías y cero terapeutas de sobra

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Una hora a la semana para sentir: reparten 16 millones de guías y cero terapeutas de sobra
El Gobierno de México puso en marcha 'ABC de las emociones', una estrategia nacional de educación emocional para adolescentes de entre 14 y 18 años. La receta consiste en una hora semanal dedicada al bienestar socioemocional y 16 millones de guías repartidas entre estudiantes, familias y docentes. El objetivo, anunció la subsecretaria Tania Rodríguez Mora al arrancar el ciclo escolar, es prevenir la violencia y proteger a los jóvenes de los riesgos del mundo digital. Loable. Necesario. Y, sin embargo, uno no puede evitar sacar la calculadora.

Una hora. A la semana. Sesenta minutos para que un adolescente procese la ansiedad, la presión, las redes sociales, la economía familiar, el desamor de secundaria y las noticias que todos fingimos que no lee. Las otras ciento sesenta y siete horas de la semana corren por su cuenta, sin guía y sin subrayador. Es como entregarle un paraguas de bolsillo y desearle suerte en plena tormenta.

No se malentienda: hablar de emociones en el aula es mil veces mejor que no hablarlas. El problema no es la intención, es la escala. Dieciséis millones de guías impresas suenan a operación monumental, hasta que uno recuerda que las emociones no se resuelven con material fotocopiado, sino con maestros que tengan tiempo, psicólogos que existan en la nómina y aulas donde quepa la calma. Repartir cuadernillos es la parte fácil; lo caro es lo que no cabe en el cuadernillo.

Imagínese la escena: el maestro, que además cubre las horas que faltan de otras materias, abre la guía en la página de 'reconoce tu enojo' justo el día en que a él le deben tres quincenas. Los alumnos respiran hondo, cuentan hasta diez y regresan al patio, donde la vida real no viene con manual. La educación emocional oficial dura lo que el timbre; la otra, la de todos los días, no tiene horario ni presupuesto.

Ojalá funcione, de corazón. Ojalá que esa hora semanal siembre algo que germine el resto de la semana. Pero si de verdad queremos prevenir la violencia, quizá el primer ejercicio de inteligencia emocional debería hacerlo el adulto que diseñó el programa: reconocer que sesenta minutos son un buen comienzo y una pésima meta. Por lo pronto, muchachos, ya saben: inhalen, exhalen y pasen a la siguiente página. La realidad los espera afuera, y esa no trae guía.