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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 1 de septiembre de 2026

Zamora ya cabe en Roblox: la ciudad virtual donde el Santuario sí se va a terminar

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Zamora ya cabe en Roblox: la ciudad virtual donde el Santuario sí se va a terminar
Resulta que Zamora ya tiene una segunda sede, y no está en ningún plan de expansión urbana: está en Roblox. Un grupo de usuarios se dio a la tarea de recrear la ciudad dentro del videojuego, con calles, habitantes y, por supuesto, su Santuario Guadalupano. El proyecto todavía está 'en construcción', pero ya se puede recorrer. Es decir, Zamora consiguió lo que muchas obras públicas persiguen sin éxito: existir y, encima, dejar que la gente entre a verla.

Uno celebra el ingenio. Mientras las autoridades presumen macroproyectos que tardan sexenios, un puñado de jóvenes levantó la ciudad completa desde una computadora, sin licitación, sin primera piedra y sin corte de listón. En la versión digital no hay baches que esquivar ni banqueta rota que reclamar; si algo no funciona, se reinicia el servidor y santo remedio. Ya quisiéramos ese botón en la realidad.

Lo más simbólico es el Santuario. En Roblox va en obra negra, igual que tantas cosas de a de veras, con la diferencia de que aquí el avance depende de la paciencia de un programador y no del presupuesto anual. Nadie tuvo que pedir permiso de uso de suelo, nadie protestó por el arbolado y ningún regidor cortó el trámite a la mitad. La fe, que en el mundo físico sostiene templos con láminas y goteras, en el mundo virtual levanta catedrales con un clic.

Habrá quien diga que es solo un juego, y tienen razón. Pero también es un espejo. Que una generación entera prefiera pasear por la Zamora de Roblox dice algo del cariño que le tienen a la de carne y cemento, y también de las ganas de habitar una versión donde las cosas sí se terminan. Ojalá los urbanistas se den una vuelta por ahí, aunque sea de incógnito, a ver qué aprenden de una ciudad que se construyó sola porque alguien la quiso construir.

Por lo pronto, bienvenidos a la Zamora paralela: entren, recorran el Santuario en obra y disfruten. Es gratis, no tiene tráfico y, milagro de milagros, la promesa de que algún día estará completa se siente, por primera vez, verosímil.