Morena quiere 'recuperar' cinco alcaldías, como quien recupera un paraguas
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El nuevo dirigente de Morena en la Ciudad de México, Paulo García, llegó al cargo con una meta clara y un verbo peligroso: 'recuperar' cinco alcaldías —Benito Juárez, Cuauhtémoc, Coyoacán, Cuajimalpa y Miguel Hidalgo— que hoy, según sus palabras, 'gobierna el conservadurismo'. El detalle semántico no es menor. Recuperar es lo que uno hace con un suéter prestado o con el aliento después de subir las escaleras del Metro. Presupone que la cosa era tuya y alguien te la quitó. En una democracia, sin embargo, las alcaldías no se recuperan: se ganan, elección por elección, voto por voto, y a veces la gente vota distinto solo para fastidiar los planes de todos.
García sustituye a Héctor Díaz-Polanco y aterriza a siete días de que arranque el proceso electoral 2026-2027, lo cual explica la prisa. Trae currículum de la casa: fue vocero de la bancada, coordinó las becas Benito Juárez y anduvo en el gabinete de seguridad de Coyoacán. Ahora pedirá licencia como diputado para dedicarse de tiempo completo a la reconquista, en un gesto que su propia coordinadora celebró reconociéndole un 'extraordinario trabajo'. Nada une más a un partido que empezar a repartir elogios justo antes de repartir candidaturas.
El plan es ambicioso porque esas cinco demarcaciones son precisamente las que la oposición defiende con uñas, dientes y espectaculares. Llamarlas 'gobernadas por el conservadurismo' es la manera elegante de decir 'ahí no ganamos', que también es una forma de campaña: primero defines al adversario, luego te ofreces como el rescate. Es marketing político básico, del que se enseña en la primera clase y se olvida en la segunda.
Habrá que ver si la ciudadanía de la Benito Juárez —esa que hace fila para todo, hasta para quejarse— comparte la sensación de necesitar ser recuperada. Por lo pronto, arrancó la temporada en que la CDMX se llena de sonrisas laminadas de tres metros y de promesas que caben en un pósit. Cinco alcaldías en la mira, un proceso a la vuelta de la esquina y un verbo, 'recuperar', que ya nos avisó el tono de los próximos meses. Que empiece el juego; los espectaculares ya calientan.
García sustituye a Héctor Díaz-Polanco y aterriza a siete días de que arranque el proceso electoral 2026-2027, lo cual explica la prisa. Trae currículum de la casa: fue vocero de la bancada, coordinó las becas Benito Juárez y anduvo en el gabinete de seguridad de Coyoacán. Ahora pedirá licencia como diputado para dedicarse de tiempo completo a la reconquista, en un gesto que su propia coordinadora celebró reconociéndole un 'extraordinario trabajo'. Nada une más a un partido que empezar a repartir elogios justo antes de repartir candidaturas.
El plan es ambicioso porque esas cinco demarcaciones son precisamente las que la oposición defiende con uñas, dientes y espectaculares. Llamarlas 'gobernadas por el conservadurismo' es la manera elegante de decir 'ahí no ganamos', que también es una forma de campaña: primero defines al adversario, luego te ofreces como el rescate. Es marketing político básico, del que se enseña en la primera clase y se olvida en la segunda.
Habrá que ver si la ciudadanía de la Benito Juárez —esa que hace fila para todo, hasta para quejarse— comparte la sensación de necesitar ser recuperada. Por lo pronto, arrancó la temporada en que la CDMX se llena de sonrisas laminadas de tres metros y de promesas que caben en un pósit. Cinco alcaldías en la mira, un proceso a la vuelta de la esquina y un verbo, 'recuperar', que ya nos avisó el tono de los próximos meses. Que empiece el juego; los espectaculares ya calientan.