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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 2 de septiembre de 2026

Cerró Selva Mágica: se acabó El Titán, sobrevive el juego de sacarle dinero a la ciudad

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Cerró Selva Mágica: se acabó El Titán, sobrevive el juego de sacarle dinero a la ciudad
Hay adioses que se sienten en el estómago, y no por la montaña rusa. Después de 38 años, Selva Mágica bajó la cortina en Guadalajara, liquidó a 175 trabajadores y dejó a los proveedores afuera del recinto con pancartas, exigiendo que les paguen los adeudos. El parque que enseñó a tres generaciones de tapatíos el significado del vértigo terminó su vida como termina todo en este país: entre una disputa empresarial y una fila de gente pidiendo lo que se le debe.

Recordemos el dato fino, porque explica mucho: los terrenos son propiedad del Ayuntamiento de Guadalajara, pero la operación estaba en manos privadas enredadas en un conflicto financiero. Es decir, el suelo era público y el naufragio fue privado, esa combinación tan mexicana en la que nadie es del todo dueño hasta que hay que repartir culpas, y entonces todos miran al techo.

El Titán, G-Force y Los Troncos ya son leyenda. La Zona del Terror, esa que nos quitaba el sueño cada Halloween, resultó menos aterradora que un cierre sin previo aviso a media temporada. Y no podemos despedirnos sin mencionar a Alicia, la gigante rubia que durante décadas dio clases de anatomía a punta de niños entrando por un costado: el único lugar de Jalisco donde la educación pública funcionaba dentro de una atracción privada.

Lo cierto es que miles de tapatíos guardan ahí un cumpleaños, una excursión escolar, un primer grito en caída libre. Y hoy esa memoria comparte cartelera con una realidad menos nostálgica: 175 familias liquidadas y comerciantes que montaban su changarro a las puertas del parque, ahora sin ingreso y sin explicación. El entretenimiento se acabó; la incertidumbre económica sigue abierta las 24 horas.

Que quede el recuerdo, pues, y también la pregunta incómoda: ¿qué se hará con un predio municipal que fue durante 38 años el corazón chillón de Huentitán? Ojalá la respuesta no tarde otros 38 años. Porque si de algo sabemos en Jalisco es de proyectos que se quedan a medio subir la primera pendiente, justo antes de la caída.