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El Destiempo

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Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Michoacán • Digest • 2 de septiembre de 2026

Cuórum, becas y un celular perdido: crónica de un Michoacán que siempre va ganando

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Cuórum, becas y un celular perdido: crónica de un Michoacán que siempre va ganando
Amaneció en Michoacán y, como buen martes, aquí todo va viento en popa. En el Instituto Electoral tomaron protesta cuatro nuevas consejerías justo a tiempo para el proceso 2026-2027, y apenas calentaron la silla les entregaron una carpetita con cuarenta asuntos urgentes: integrar comisiones, aprobar el calendario electoral y, de pilón, una solicitud de ampliación presupuestal, porque la democracia sale cara aunque la organicen a las carreras. La presidenta provisional los recibió con una frase para enmarcar: que la legitimidad ya no está ganada de antemano. Traducción libre para el respetable: bienvenidos, aquí nadie aplaude gratis, pónganse a chambear.

Mientras tanto, el gobernador vive su mejor momento en PowerPoint. Desde el Segundo Informe presumió avances en salud, vivienda, infraestructura y, sobre todo, educación: Michoacán, dijo, es el único estado que reparte becas desde el kínder hasta la licenciatura para que ningún estudiante abandone la escuela. Suena precioso hasta que uno recuerda que en este estado hay otras razones, bastante menos institucionales, por las que un joven puede dejar de ir a clases. Pero no adelantemos vísperas: hoy toca celebrar la matrícula histórica de más de 144 mil universitarios, un 4.6 por ciento más, cifra que la autoridad educativa anunció con el orgullo de quien acaba de romper su récord personal en el dominó del domingo.

En Morelia, en cambio, el drama es de otro género. El alcalde descubrió que el comercio informal del Centro Histórico no es un problema social sino una puesta en escena: acusó a los ambulantes de montar una 'obra de teatro', de usar mujeres y niños durante los operativos y de traerse el guion aprendido. Uno pensaría que, ante semejante talento, el municipio mandaría un jurado del Ariel en lugar de inspectores. Pero no: la gran política pública consiste en quitarle el permiso a quien lo presta y aplaudir, de pie, el propio drama de la autoridad que jura que ahí no hay abuso, solo teatro ajeno.

El otro gran misterio del guion michoacano son los celulares del alcalde asesinado de Uruapan, convertidos en el objeto sagrado de la telenovela. El gobernador insiste en que la información de esos teléfonos es fundamental para avanzar; el fiscal jura que él sí los pidió a tiempo y que omisión, lo que se dice omisión, ninguna; un priista se queja de que tanta 'sombreriza' y manoseo terminan haciendo creer que algo se quería esconder; y, para que no falte elenco, un dirigente transportista denuncia amenazas y un despojo de celulares en un domicilio. Nunca tanta gente había hablado tanto de unos aparatos que, oh casualidad, nadie encuentra. Michoacán entero busca esos teléfonos con la misma dedicación con la que uno busca el propio cuando lo trae en la mano.

En el terreno de la seguridad, la nota llegó con palmadita internacional incluida. Las autoridades abatieron en el estado al líder del Cártel de Los Reyes, ese por el que Washington ofrecía tres millones de dólares, y el embajador de Estados Unidos se apuró a reconocer el trabajo mexicano como fruto de 'la presión'. Bonito gesto diplomático: nos felicitan por el operativo con el mismo entusiasmo con que se felicita al vecino que por fin podó su jardín, sin preguntarse demasiado por qué el pasto había crecido tanto ni quién lo dejó crecer.

Y para que no digan que solo nos miramos el ombligo estatal, en el piso de arriba la presidenta mandó al Congreso una reforma para revisar, y en su caso frenar, inversiones extranjeras en sectores estratégicos como energía, inteligencia artificial y telecomunicaciones cuando huelan a riesgo de seguridad nacional. O sea: al capital de fuera ahora le pedirán identificación en la puerta. Ojalá el mismo rigor con el que revisaremos quién compra un semiconductor se aplicara para averiguar quién se quedó con los celulares de Uruapan.

Así cerró la jornada: consejeros estrenando cuarenta pendientes, un gobernador con boleta de puros dieces, un alcalde reconvertido en crítico teatral, una fiscalía sin señal y un embajador repartiendo estrellitas. Michoacán, fiel a su costumbre, va ganando en todo. Solo falta que alguien nos diga en qué.