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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Michoacán • Nota • 2 de septiembre de 2026

El Centro Histórico estrena temporada teatral (con inspector de butaquero)

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El Centro Histórico estrena temporada teatral (con inspector de butaquero)
Descúbranse los sombreros: Morelia tiene nuevo crítico de teatro, y despacha desde la presidencia municipal. El alcalde endureció su discurso contra el comercio informal del primer cuadro y, en lugar de hablar de permisos, mercados o metros cuadrados, se lanzó a la reseña dramática: los ambulantes, dijo, montan una 'obra de teatro', usan a mujeres y niños durante los operativos y llegan con el guion aprendido de memoria para impedir el retiro de sus puestos.

Uno lo escucha y no sabe si mandar cuadrillas o mandar reflectores. Porque si de verdad hay tanto talento escénico en las banquetas, lo lógico sería inscribir el Centro Histórico al circuito de festivales, no clausurarlo. Imagínese el cartel: elenco numeroso, funciones diarias, entrada por cooperación voluntaria y un antagonista de uniforme que jura, con la mano en el corazón, que en esta puesta no existe el abuso de autoridad, solo la actuación del contrario. Aplausos.

La parte que sí tiene libreto real es la administrativa. La Dirección de Mercados detectó que algunos comerciantes prestan su permiso para que otras personas se instalen, así que el municipio anunció que retirará esos permisos y también los de quienes excedan el número de personas autorizadas por lugar. Es decir: descubrieron que el subarriendo de banqueta existe y que un papelito puede multiplicarse como pan bíblico. Bienvenidos al segundo acto, donde el villano ya no es el drama, sino la letra chica.

Lo sabroso del asunto es la elección de palabras. Llamarle 'obra de teatro' a un conflicto donde aparecen mujeres y niños es una manera muy elegante de convertir un problema económico en un montaje ajeno: si el otro actúa, entonces la autoridad nunca improvisa, nunca aprieta de más, nunca se pasa de tueste. Todo lo incómodo queda del lado del escenario contrario. Es la dramaturgia perfecta para no tener que hablar de por qué, año tras año, tanta gente prefiere jugarse el decomiso antes que quedarse sin vender.

Así que el telón sigue arriba. De un lado, comerciantes que insisten en trabajar donde hay clientes; del otro, un municipio convencido de que enfrenta a una compañía de actores profesionales. Y en medio, el respetable michoacano, que ya no sabe si le están resolviendo el ambulantaje o le están cobrando boleto para verlo.