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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Ciudad de México • Digest • 2 de septiembre de 2026

Honestidad y resultados: el país que rinde cuentas y no las cuadra

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Honestidad y resultados: el país que rinde cuentas y no las cuadra
Ayer la República se detuvo a rendir cuentas y, como buen mexicano, rindió las que le convenían. La presidenta presentó su Segundo Informe bajo el lema "Honestidad y resultados", un título que promete dos cosas y entrega generosamente la segunda. Entre las cifras estelares: el homicidio doloso bajó 51 por ciento, de 87 a 44 asesinatos diarios. Es decir, seguimos contando muertos, pero ahora con menos dedos. Progreso es progreso.

El documento —mil trescientas y pico de páginas, porque la honestidad pesa— celebra una política de "cero corrupción" con más de cuatro mil funcionarios sancionados. Detalle exquisito: el mismo informe reconoce que la percepción de corrupción subió de 83.1 a 84.1 por ciento y que la confianza en el gobierno decayó. O sea, combatimos tanto la corrupción que la gente la percibe más. Como esos gimnasios que te hacen sentir más fofo justo cuando empiezas a ir.

La ceremonia tuvo sus ausencias notables. No estuvieron Adán Augusto, ni Andy, ni Rocha Moya, pero la Cuarta Transformación "sigue", nos aseguraron, con esa serenidad de quien pierde tres piezas del rompecabezas y jura que era un cuadro abstracto. Andy, eso sí, celebró el informe desde redes sociales, que es la forma moderna de asistir sin dejar huella dactilar. Y para que no faltara el picante, se supo que un conocido suyo fundó una empresa que lleva tres sexenios cobrando contratos públicos: Calderón, Peña, López. Un consenso interpartidista que solo aparece cuando hay factura de por medio.

En el capítulo internacional, el informe presume 17 llamadas telefónicas con Trump. Diecisiete. Uno no sabe si es diplomacia o codependencia, pero a ese ritmo ya deberían contratar plan de amigos y minutos ilimitados.

Mientras la Federación se autoevaluaba con diez de calificación, la Ciudad de México seguía en lo suyo: no poder deshacerse de nada. Los scooters de renta terminaron su prueba piloto el primero de septiembre y, como todo buen inquilino capitalino, se negaron a desalojar. Semovi les concedió cinco días más para retirarse, esa prórroga eterna que en esta ciudad aplica igual para monopatines, ambulantes y exnovios. Además, la autoridad "analizará los datos" para ver si regresan, o sea que ni se van ni se quedan: levitan, como corresponde a un vehículo de dos ruedas.

En la Cuauhtémoc, el Tribunal Electoral capitalino ordenó investigar por qué la frase "Renace Cuauhtémoc" —programa de banquetas y alumbrado de la alcaldía— aparece también en las bardas del PAN cerca del Circuito Interior. Un misterio digno de Sherlock: la propaganda de gobierno y la de partido comparten eslogan, tipografía y, aparentemente, cuenta de diseñador. Cualquier parecido con actos anticipados de campaña es pura coincidencia arquitectónica.

Buenas noticias hídricas, para variar: el Cutzamala cerró agosto en 81.05 por ciento de capacidad, su mejor nivel en una década. Llovió tanto que hasta las presas están sorprendidas. Disfrútenlo, porque en esta ciudad el agua es como el respeto: llega tarde, en cantidades sospechosas y nadie sabe cuánto durará.

En el Congreso local, activistas confían en que la eutanasia —la llamada "ley trasciende"— se apruebe este periodo, para que la capital sea "punta de lanza" en el derecho a una muerte digna. Con la ironía cósmica de siempre: seremos la primera ciudad que legisle cómo morir bien antes de resolver cómo cruzar Insurgentes sin jugarte la vida gratis.

Y como septiembre es mes patrio, el Metro lanzó el operativo "Cero Pirotecnia" para impedir cohetes y petardos en los vagones. Loable, aunque cualquiera que haya viajado en Línea 1 a las ocho de la mañana sabe que el verdadero material explosivo va perfectamente formado en el andén, esperando que abran las puertas.

Cerramos con la nota tierna del día: una senadora respondió a los rumores sobre su visa publicando un paseo con su hijo por el zoológico de El Paso, con tortugas, cebras, pingüinos y leones marinos incluidos. La coartada perfecta: nada dice "mi visa está vigente" como fotografiarte frente a un flamenco del otro lado. Diplomacia de acuario. Y funcionó: cruzó, presumió y calló bocas, que es más de lo que puede decir el resto de la clase política, ocupada en contar homicidios con menos dedos.