Renace Cuauhtémoc (el barrio y, casualmente, alguien más)
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En la alcaldía Cuauhtémoc renacen los espacios públicos, las banquetas, el alumbrado y —qué feliz coincidencia— también una que otra aspiración política. El Tribunal Electoral de la Ciudad de México ordenó al instituto local investigar por qué la frase "Renace Cuauhtémoc", con la que la alcaldesa promueve su programa de rehabilitación urbana, aparece igualita en la propaganda del Partido Acción Nacional, incluso en bardas cercanas al Circuito Interior.
El planteamiento del tribunal es delicado, así que lo traduzco: alguien tiene que averiguar cómo es que un programa de gobierno pagado con dinero público y la publicidad de un partido terminaron usando el mismo eslogan, como gemelos separados al nacer que se reencontraron en una barda. Un enigma. Un verdadero caso sin resolver.
Porque, seamos justos, "Renace Cuauhtémoc" es una frase tan genérica que cualquiera pudo habérsela ocurrido dos veces: una en la dirección de obras y otra en la sede partidista, el mismo día, con la misma tipografía, el mismo color y —presumiblemente— el mismo proveedor. Casualidades que solo pasan en la política y en las telenovelas.
La denuncia habla de posibles actos anticipados de campaña, ese pecadillo capitalino que consiste en hacer campaña sin admitir que es campaña, financiándola con guarniciones nuevas y luminarias LED. Nada moviliza al votante como una banqueta recién pintada con el nombre de quien la pintó.
Lo entrañable del asunto es la inocencia con que se defiende: aquí nadie hace proselitismo, aquí se rehabilita el espacio público, y si de paso el vecino asocia el bienestar de su calle con cierto rostro y cierto partido, pues es pura pedagogía urbana. El alumbrado ilumina, sí, pero sobre todo ilumina carreras.
Habrá que esperar el dictamen. Mientras tanto, en la Cuauhtémoc todo renace: el asfalto, la esperanza y la vieja costumbre de confundir la obra pública con el spot de precampaña. Que renazca en paz, y de preferencia sin repartirse los créditos en la misma barda.
El planteamiento del tribunal es delicado, así que lo traduzco: alguien tiene que averiguar cómo es que un programa de gobierno pagado con dinero público y la publicidad de un partido terminaron usando el mismo eslogan, como gemelos separados al nacer que se reencontraron en una barda. Un enigma. Un verdadero caso sin resolver.
Porque, seamos justos, "Renace Cuauhtémoc" es una frase tan genérica que cualquiera pudo habérsela ocurrido dos veces: una en la dirección de obras y otra en la sede partidista, el mismo día, con la misma tipografía, el mismo color y —presumiblemente— el mismo proveedor. Casualidades que solo pasan en la política y en las telenovelas.
La denuncia habla de posibles actos anticipados de campaña, ese pecadillo capitalino que consiste en hacer campaña sin admitir que es campaña, financiándola con guarniciones nuevas y luminarias LED. Nada moviliza al votante como una banqueta recién pintada con el nombre de quien la pintó.
Lo entrañable del asunto es la inocencia con que se defiende: aquí nadie hace proselitismo, aquí se rehabilita el espacio público, y si de paso el vecino asocia el bienestar de su calle con cierto rostro y cierto partido, pues es pura pedagogía urbana. El alumbrado ilumina, sí, pero sobre todo ilumina carreras.
Habrá que esperar el dictamen. Mientras tanto, en la Cuauhtémoc todo renace: el asfalto, la esperanza y la vieja costumbre de confundir la obra pública con el spot de precampaña. Que renazca en paz, y de preferencia sin repartirse los créditos en la misma barda.