Presupuesto para 2040, pozo para nunca: la temporada de informes
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Llegó el mes en que los ayuntamientos de Chihuahua se convierten en teatros de logros. Es temporada de informes de gobierno, ese género literario donde el protagonista siempre gana, el villano nunca aparece y el público —convocado con puntualidad— aplaude en los momentos marcados.
En Delicias, el alcalde entregó su informe presumiendo obra pública, seguridad, salud, educación y, como broche de oro, una planeación con visión al año 2040 respaldada por ONU-Hábitat. La idea, dicen, es que el desarrollo no dependa de los cambios de administración. Noble propósito. Aunque uno no puede evitar la duda existencial: ¿de qué sirve saber cómo se verá la ciudad en quince años si todavía no sabemos si el chile de este ciclo se salvó del picudo? Planear el 2040 es fácil; lo difícil es resolver el próximo martes.
En Satevó, la presidenta municipal rindió su segundo informe con obras, programas sociales y mejoras en el abasto de agua, y el gobierno estatal la coronó con una sentencia digna de calendario motivacional: 'Chihuahua avanza si Satevó lo hace'. Frase hermosa, circular y perfectamente inverificable. Es el tipo de elogio que suena a felicitación y a acertijo al mismo tiempo.
Y en Parral, el alcalde puso las prioridades sobre la mesa: agua y seguridad. Ya inició la licitación de un pozo y promete entregar la nueva comandancia 'para Navidad'. Hay algo entrañable en amarrar la obra pública al calendario decembrino: convierte al presidente municipal en una especie de Santa Claus con acta de cabildo. Si la comandancia llega el 24, milagro; si no, siempre queda el consuelo de que a Santa también se le atrasan los pedidos.
El patrón se repite de municipio en municipio: mucha visión de largo plazo, mucho 'trabajo conjunto', mucha 'participación ciudadana' agradecida desde el templete. Y está bien celebrar lo hecho; para eso son los informes. Pero el ciudadano promedio no vive en 2040 ni en la comandancia de Navidad: vive hoy, con la llave abierta a ver si sale agua y con el chile subiendo de precio.
Que planeen el futuro, en buena hora. Solo pedimos, con humildad de contribuyente, que entre diapositiva y diapositiva de la Chihuahua del mañana, alguien se acuerde de arreglar el presente. Porque los aplausos del informe se acaban rápido, pero el bache, el pozo pendiente y la comandancia a medio construir siguen ahí cuando se apagan las luces del templete.
En Delicias, el alcalde entregó su informe presumiendo obra pública, seguridad, salud, educación y, como broche de oro, una planeación con visión al año 2040 respaldada por ONU-Hábitat. La idea, dicen, es que el desarrollo no dependa de los cambios de administración. Noble propósito. Aunque uno no puede evitar la duda existencial: ¿de qué sirve saber cómo se verá la ciudad en quince años si todavía no sabemos si el chile de este ciclo se salvó del picudo? Planear el 2040 es fácil; lo difícil es resolver el próximo martes.
En Satevó, la presidenta municipal rindió su segundo informe con obras, programas sociales y mejoras en el abasto de agua, y el gobierno estatal la coronó con una sentencia digna de calendario motivacional: 'Chihuahua avanza si Satevó lo hace'. Frase hermosa, circular y perfectamente inverificable. Es el tipo de elogio que suena a felicitación y a acertijo al mismo tiempo.
Y en Parral, el alcalde puso las prioridades sobre la mesa: agua y seguridad. Ya inició la licitación de un pozo y promete entregar la nueva comandancia 'para Navidad'. Hay algo entrañable en amarrar la obra pública al calendario decembrino: convierte al presidente municipal en una especie de Santa Claus con acta de cabildo. Si la comandancia llega el 24, milagro; si no, siempre queda el consuelo de que a Santa también se le atrasan los pedidos.
El patrón se repite de municipio en municipio: mucha visión de largo plazo, mucho 'trabajo conjunto', mucha 'participación ciudadana' agradecida desde el templete. Y está bien celebrar lo hecho; para eso son los informes. Pero el ciudadano promedio no vive en 2040 ni en la comandancia de Navidad: vive hoy, con la llave abierta a ver si sale agua y con el chile subiendo de precio.
Que planeen el futuro, en buena hora. Solo pedimos, con humildad de contribuyente, que entre diapositiva y diapositiva de la Chihuahua del mañana, alguien se acuerde de arreglar el presente. Porque los aplausos del informe se acaban rápido, pero el bache, el pozo pendiente y la comandancia a medio construir siguen ahí cuando se apagan las luces del templete.