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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 3 de septiembre de 2026

Las pipas del pueblo, entre la piña y la sandía

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Las pipas del pueblo, entre la piña y la sandía
En Bahía de Banderas, la síndica municipal decidió que valía la pena preguntar algo tan sencillo como incómodo: ¿qué hacen unas pipas del organismo de agua en un predio agrícola relacionado con un director municipal? El cuestionamiento surgió después de una sesión de Cabildo, cuando la propia síndica había señalado la presencia de esas unidades en terrenos particulares, dejando en el aire una duda de esas que huelen a agua pero saben a sospecha.

El funcionario aludido, director de un área de servicios públicos, se acercó a aclarar la situación con un argumento que, lejos de cerrar el tema, le puso condimento: las pipas no llevaban agua a sus predios, faltaba más; simplemente acudían al lugar a cargarla, ahí donde él produce piña y sandía. Es decir, la explicación pasó de 'no le estamos surtiendo a nadie' a 'aquí nos abastecemos, entre la fruta'. Un giro narrativo que a cualquiera le habría gustado tener listo antes de que preguntaran.

El matiz no es menor. Que un organismo público cargue agua desde un predio vinculado a uno de sus directivos abre justo la clase de pregunta que la ciudadanía suele hacerse en temporada de sequía y de recibos: ¿de quién es el agua, de quién es el predio y quién sale ganando cuando ambas cosas coinciden en el mismo lugar? La síndica pidió explicaciones formales, que es la manera institucional de decir 'con una anécdota bucólica no me alcanza'.

Por ahora, el asunto queda como una postal muy mexicana de la administración pública: camiones oficiales, un terreno sembrado y un funcionario dispuesto a jurar que todo es normal mientras la piña madura al sol. Habrá que ver si la aclaración resiste el escrutinio o si, como el agua de las pipas, termina yéndose por donde vino. Mientras tanto, en el recibo de los vecinos el agua sigue costando lo mismo, con o sin sandía de por medio.