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El Destiempo

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Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Digest • 3 de septiembre de 2026

Guanajuato rinde cuentas: del que vigilaba la esquina al que ahora cuida la caja

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Guanajuato rinde cuentas: del que vigilaba la esquina al que ahora cuida la caja
Hay días en que Guanajuato no necesita caricaturistas: se dibuja solito. Esta semana el estado amaneció auditándose con solemnidad de misa mayor mientras, en la esquina, el kilo de huevo alcanzaba los cincuenta pesos, que es más de lo que valen algunas promesas de campaña.

Empecemos por Pénjamo, tierra pródiga en tramas. Ahí nombraron nuevo contralor municipal a don Juan Francisco Salas, mejor conocido como "Pancho", quien hasta ayer dirigía Seguridad Pública, Tránsito y Protección Civil. Es decir: el que vigilaba las calles ahora vigilará la caja. Un ascenso de lo más lógico en la carrera del funcionario todoterreno, ese que hoy levanta una infracción de tránsito y mañana revisa que nadie se pase el alto con el erario. Le deseamos suerte, porque en el mismo Pénjamo acaban de reconocer que la administración anterior dejó 127 millones de pesos en deudas, algunas —según se dijo en cabildo— por pura flojera, porque ni siquiera contestaron las demandas. El pueblo, mientras tanto, paga con una bolsa que, en palabras de la propia autoridad, "tiene varios hoyos". Y ahí seguirán, dijeron, defendiendo la patria, la familia y la libertad, aunque el río siga contaminado y el camino a Los Ocotes esté imposible de transitar.

En la capital, el espectáculo lo pone Alejandro Navarro, "el Padrino", exalcalde y esposo de la actual presidenta municipal, que anda repartiendo regalos con la generosidad de quien acaba de ver una encuesta. Y la encuesta no fue amable: Rubrum le da a la alcaldesa apenas 18.3% de aceptación para buscar la reelección, con Morena adelante en preferencia. La estrategia del Padrino incluye bardas pintadas, pendones, carteles en cada poste, espectaculares con su nombre por todos rumbos, demandas a sus críticos y, como broche de oro, una "elotada" para el 10 de septiembre. Porque nada dice "confíen en mí" como una mazorca gratis. La guerra de apodos —Naburro contra el Pastelero— promete más entretenimiento que la barda recién repintada.

Seguimos en Guanajuato capital, donde la alcaldesa Samantha Smith entregó reconocimientos a atletas destacados, pero volvió a olvidar felicitar a La Gacela, la corredora de La Sauceda que juntó medallas mientras la felicitación oficial se extraviaba en el camino. Ya había pasado antes. Hay distancias que no se miden en metros planos, sino en frialdades de protocolo.

En Abasolo, el alcalde Job Gallardo protagonizó la escena más honesta de la semana. Le preguntaron si quiere repetir como presidente municipal y contestó, tajante: "no quiero". Acto seguido aclaró que "claro que me gustaría estar en otro cargo". Traducción libre: no quiero este puesto, quiero uno mejor. Se agradece la franqueza; es más de lo que ofrecen muchos que juran no aspirar a nada mientras se toman la foto. En el mismo municipio ocurrió el milagro tardío: el Centro de Atención Múltiple, la escuela para personas con discapacidad, recuperó la luz eléctrica después de DIEZ años a oscuras. Tres administraciones pasaron de largo frente a un apagón que dejó inservible el aula de estimulación sensorial. Una década sin luz. Hay condenas más cortas.

Y por si faltaba ironía, la gran noticia estatal es que Guanajuato será piloto federal para fiscalizar en tiempo real a sus 46 municipios. "Los recursos públicos pertenecen a la gente y deben regresar a ellos convertidos en resultados", dijo la gobernadora Libia Dennise. Frase hermosa, digna de bordarse en servilleta. Ojalá alguien la lea en voz alta en Pénjamo antes de tapar el siguiente hoyo de la bolsa. Auditorías integrales, ASF, ASEG, todos formaditos para revisar cuentas; el único reto será que la revisión no tarde lo que tardó la luz del CAM.

Cerramos donde empezamos: con el huevo a cincuenta pesos, hasta quince más que hace unas semanas. En un estado que presume inversiones millonarias, congresos con derramas de 450 millones y ferias con artistas internacionales, el ciudadano de a pie hace cuentas frente al anaquel y descubre que el único que rinde cuentas puntuales es el tendero. Ese no necesita auditoría: te la cobra al contado.

Guanajuato, pues, fiel a su costumbre: mucho informe, mucha glosa, mucha mazorca de campaña y un pueblo que —eso sí— aprendió a leer entre líneas y a comparar precios. Que sigan las auditorías. Nosotros seguiremos contando los hoyos de la bolsa.