Gobernar en tiempo real: cuando el estado se entera de sus policías dando scroll
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En la era de la información, el gobierno de Michoacán acaba de demostrar que también él la consume como todos: dando scroll. Resulta que el Ejecutivo estatal informó que no fue notificado oficialmente sobre el despido de policías municipales en Uruapan, y que el propio gobernador Alfredo Ramírez Bedolla se enteró del asunto por redes sociales y medios de comunicación.
Detengámonos a saborearlo. La coordinación en materia de seguridad —esa que en cada conferencia se describe como "estrecha", "permanente" y "de mesa diaria"— alcanzó tal nivel de sincronía que un municipio dio de baja a parte de su policía y el estado se enteró igual que su tía: por una publicación compartida. Si así fluye la comunicación entre gobiernos que juran trabajar hombro con hombro, uno tiembla de imaginar cómo se avisan las cosas urgentes.
El contexto lo pone la propia Uruapan, donde la alcaldesa Grecia Quiroz confirmó que dieron de baja a cerca de veinte policías por no cumplir con los exámenes de confianza, y lo enmarcó como parte de un "proceso de mejora". Y sí, depurar a quienes no aprueban control de confianza es sano, nadie lo discute. El problema no es la limpia, es el aviso: se puede reprobar un examen de confianza, pero reprobar el de la llamada telefónica entre gobierno municipal y estatal ya es para nota.
Lo verdaderamente moderno del episodio es filosófico. Nos pasamos años pidiéndole a la ciudadanía que denuncie, que reporte, que suba el video, que etiquete a la autoridad. Y ahora descubrimos que la autoridad también se informa así: esperando a que alguien lo suba y le llegue en el timeline. Gobierno colaborativo, le dicen.
Ojalá el algoritmo sea generoso y la próxima notificación importante no se pierda entre un video de recetas y una promoción de pantallas. Porque en Michoacán ya quedó claro que hay dos maneras de coordinarse entre gobiernos: la institucional, que dicen que existe, y la real, que es darle refresh a la página. Viva la transparencia, aunque llegue como notificación.
Detengámonos a saborearlo. La coordinación en materia de seguridad —esa que en cada conferencia se describe como "estrecha", "permanente" y "de mesa diaria"— alcanzó tal nivel de sincronía que un municipio dio de baja a parte de su policía y el estado se enteró igual que su tía: por una publicación compartida. Si así fluye la comunicación entre gobiernos que juran trabajar hombro con hombro, uno tiembla de imaginar cómo se avisan las cosas urgentes.
El contexto lo pone la propia Uruapan, donde la alcaldesa Grecia Quiroz confirmó que dieron de baja a cerca de veinte policías por no cumplir con los exámenes de confianza, y lo enmarcó como parte de un "proceso de mejora". Y sí, depurar a quienes no aprueban control de confianza es sano, nadie lo discute. El problema no es la limpia, es el aviso: se puede reprobar un examen de confianza, pero reprobar el de la llamada telefónica entre gobierno municipal y estatal ya es para nota.
Lo verdaderamente moderno del episodio es filosófico. Nos pasamos años pidiéndole a la ciudadanía que denuncie, que reporte, que suba el video, que etiquete a la autoridad. Y ahora descubrimos que la autoridad también se informa así: esperando a que alguien lo suba y le llegue en el timeline. Gobierno colaborativo, le dicen.
Ojalá el algoritmo sea generoso y la próxima notificación importante no se pierda entre un video de recetas y una promoción de pantallas. Porque en Michoacán ya quedó claro que hay dos maneras de coordinarse entre gobiernos: la institucional, que dicen que existe, y la real, que es darle refresh a la página. Viva la transparencia, aunque llegue como notificación.