Segundo Informe: 32 albercas olímpicas de optimismo y un chubasco de realidad
Tamaño de letra
Llegó septiembre y, con él, la temporada más gloriosa del calendario cívico nacional: no me refiero al Grito, sino a la cosecha de Segundos Informes de Gobierno, ese género literario donde toda gráfica sube, toda cifra rompe récord y la realidad, humildísima, se queda afuera del salón esperando a que la dejen pasar.
Empecemos por el agua, que esta semana abunda tanto en las calles como en los discursos. El gobierno capitalino presumió un muro de mil 267 metros en el parque lineal del Gran Canal capaz de contener 80 millones de litros, cifra que de inmediato alguien tradujo a "32 albercas olímpicas", porque en este país nada existe hasta que se convierte a albercas olímpicas, campos de futbol o Zócalos llenos. Conmovedor. El pequeño detalle es que, mientras se cortaba el listón, en Xochimilco 17 viviendas amanecieron nadando por el desbordamiento del canal en el barrio de Caltongo, esa zona que se inunda con la puntualidad de un reloj suizo. Traducción: tenemos capacidad presumida para 32 albercas olímpicas de contención y, aun así, los vecinos consiguieron su propia alberca —tamaño familiar, con muebles flotando— en la sala. El informe, además, celebra que las afectaciones por inundaciones cayeron "hasta 100%", número redondísimo que seguramente los damnificados de Caltongo leerán mientras trapean.
De las obras de mitigación pasamos a las obras de auto-mitigación política. La ciudad avaló 78 proyectos inmobiliarios por más de 45 mil millones de pesos con casi nueve mil viviendas, gracias a una ventanilla creada para "agilizar" autorizaciones. Agilizar: verbo hermoso, sobre todo cuando en la misma semana catorce familias fueron desalojadas de madrugada de un inmueble en la colonia Centro y bloquearon el Eje 1 Norte durante ocho horas. Uno agiliza para que entren los 45 mil millones; los que ya vivían ahí, esos sí, que esperen sentados en la banqueta. La coordinación institucional funciona de maravilla: para el ladrillo nuevo hay ventanilla exprés; para el inquilino viejo, patrulla a las cinco de la mañana.
La administración también informó que ha retirado dos mil palmeras enfermas y sembrado mil 663 árboles en su lugar. Es decir, vamos perdiendo por 337 en el marcador arbóreo, pero el comunicado lo cuenta como hazaña forestal. Mientras tanto, un árbol de 20 metros se vino abajo en Polanco aplastando una barda y tres coches, recordándonos que la naturaleza no lee los informes de gobierno y, francamente, tampoco los aplaude.
En el rubro laboral, la capital celebra el mayor número de afiliaciones al IMSS y el salario base de cotización más alto del país. Excelente noticia, siempre y cuando uno logre pagar la renta de alguna de esas 8 mil 989 viviendas nuevas que se aprobaron para todos... menos para uno.
Subamos de escala, del Zócalo a Palacio Nacional. A nivel federal, el Segundo Informe presidencial dejó un dato para enmarcar que nadie presumió en escenario: las Universidades para el Bienestar Benito Juárez tienen, a ocho años de creadas, 65 de cada 100 lugares vacíos. Más de 159 mil butacas esperando estudiante, en un país donde cada septiembre miles se quedan sin lugar en la universidad de su preferencia. Es el milagro inverso: construir la escuela, ponerle nombre glorioso y olvidar invitar a los alumnos. Un pupitre vacío también rinde cuentas, aunque en silencio.
Y como toda temporada de informes trae su capítulo de austeridad republicana, esta semana nos regaló dos episodios memorables. Primero, el cónclave del hijo del expresidente que, según describieron con crudeza en un análisis periodístico, dejó a más de uno preguntándose quién quiere juntarse con el señalado del momento; la dirigencia de Morena salió a jurar que ahí no pasa nada, que la austeridad sigue firme y que las ausencias en el informe no significan nada, absolutamente nada, no se preocupen. Segundo, la gobernadora de Quintana Roo tuvo que explicar sus paseos en aviones privados, mientras la misma dirigencia rechazaba las "frivolidades" con cara de circunstancia. La austeridad, ya sabemos, es como el wifi de hotel: se anuncia gratis en todos lados y funciona en muy pocos.
Por si faltara música de fondo, Morena celebró tener 12 millones de afiliados justo después de que la autoridad electoral le restara 409 mil militantes del padrón. Es el estilo de la casa: sumar en el escenario, restar en la letra chica y aplaudir de todas formas.
Mención honorífica para el águila monumental de dos toneladas y media que ya corona el Centro Histórico a 27 metros de altura, con escarcha amarilla, nopal, agua y piedritas simuladas. Bellísima, patriótica, digna de selfi. Ojalá el ave nacional, desde esa altura, alcance a ver Xochimilco. Porque desde el kiosco de los informes, curiosamente, nunca se ve.
Feliz mes patrio, capitalinos. Saquen la bandera, el sombrero de palma y, por si las dudas, la bomba de achique.
Empecemos por el agua, que esta semana abunda tanto en las calles como en los discursos. El gobierno capitalino presumió un muro de mil 267 metros en el parque lineal del Gran Canal capaz de contener 80 millones de litros, cifra que de inmediato alguien tradujo a "32 albercas olímpicas", porque en este país nada existe hasta que se convierte a albercas olímpicas, campos de futbol o Zócalos llenos. Conmovedor. El pequeño detalle es que, mientras se cortaba el listón, en Xochimilco 17 viviendas amanecieron nadando por el desbordamiento del canal en el barrio de Caltongo, esa zona que se inunda con la puntualidad de un reloj suizo. Traducción: tenemos capacidad presumida para 32 albercas olímpicas de contención y, aun así, los vecinos consiguieron su propia alberca —tamaño familiar, con muebles flotando— en la sala. El informe, además, celebra que las afectaciones por inundaciones cayeron "hasta 100%", número redondísimo que seguramente los damnificados de Caltongo leerán mientras trapean.
De las obras de mitigación pasamos a las obras de auto-mitigación política. La ciudad avaló 78 proyectos inmobiliarios por más de 45 mil millones de pesos con casi nueve mil viviendas, gracias a una ventanilla creada para "agilizar" autorizaciones. Agilizar: verbo hermoso, sobre todo cuando en la misma semana catorce familias fueron desalojadas de madrugada de un inmueble en la colonia Centro y bloquearon el Eje 1 Norte durante ocho horas. Uno agiliza para que entren los 45 mil millones; los que ya vivían ahí, esos sí, que esperen sentados en la banqueta. La coordinación institucional funciona de maravilla: para el ladrillo nuevo hay ventanilla exprés; para el inquilino viejo, patrulla a las cinco de la mañana.
La administración también informó que ha retirado dos mil palmeras enfermas y sembrado mil 663 árboles en su lugar. Es decir, vamos perdiendo por 337 en el marcador arbóreo, pero el comunicado lo cuenta como hazaña forestal. Mientras tanto, un árbol de 20 metros se vino abajo en Polanco aplastando una barda y tres coches, recordándonos que la naturaleza no lee los informes de gobierno y, francamente, tampoco los aplaude.
En el rubro laboral, la capital celebra el mayor número de afiliaciones al IMSS y el salario base de cotización más alto del país. Excelente noticia, siempre y cuando uno logre pagar la renta de alguna de esas 8 mil 989 viviendas nuevas que se aprobaron para todos... menos para uno.
Subamos de escala, del Zócalo a Palacio Nacional. A nivel federal, el Segundo Informe presidencial dejó un dato para enmarcar que nadie presumió en escenario: las Universidades para el Bienestar Benito Juárez tienen, a ocho años de creadas, 65 de cada 100 lugares vacíos. Más de 159 mil butacas esperando estudiante, en un país donde cada septiembre miles se quedan sin lugar en la universidad de su preferencia. Es el milagro inverso: construir la escuela, ponerle nombre glorioso y olvidar invitar a los alumnos. Un pupitre vacío también rinde cuentas, aunque en silencio.
Y como toda temporada de informes trae su capítulo de austeridad republicana, esta semana nos regaló dos episodios memorables. Primero, el cónclave del hijo del expresidente que, según describieron con crudeza en un análisis periodístico, dejó a más de uno preguntándose quién quiere juntarse con el señalado del momento; la dirigencia de Morena salió a jurar que ahí no pasa nada, que la austeridad sigue firme y que las ausencias en el informe no significan nada, absolutamente nada, no se preocupen. Segundo, la gobernadora de Quintana Roo tuvo que explicar sus paseos en aviones privados, mientras la misma dirigencia rechazaba las "frivolidades" con cara de circunstancia. La austeridad, ya sabemos, es como el wifi de hotel: se anuncia gratis en todos lados y funciona en muy pocos.
Por si faltara música de fondo, Morena celebró tener 12 millones de afiliados justo después de que la autoridad electoral le restara 409 mil militantes del padrón. Es el estilo de la casa: sumar en el escenario, restar en la letra chica y aplaudir de todas formas.
Mención honorífica para el águila monumental de dos toneladas y media que ya corona el Centro Histórico a 27 metros de altura, con escarcha amarilla, nopal, agua y piedritas simuladas. Bellísima, patriótica, digna de selfi. Ojalá el ave nacional, desde esa altura, alcance a ver Xochimilco. Porque desde el kiosco de los informes, curiosamente, nunca se ve.
Feliz mes patrio, capitalinos. Saquen la bandera, el sombrero de palma y, por si las dudas, la bomba de achique.