La ciudad anfibia: presumimos 32 albercas olímpicas y los vecinos ganaron una en la sala
Tamaño de letra
Hay hazañas de ingeniería y hay hazañas de redacción, y esta semana la Ciudad de México logró ambas al mismo tiempo. Por un lado, se inauguró un muro perimetral de mil 267 metros de largo y tres metros de alto en el parque lineal Gran Canal, pensado para convertir el espacio en vaso regulador y contener hasta 80 millones de litros. Por otro, un genio de la comunicación tradujo esa cifra a "32 albercas olímpicas", unidad de medida oficial de la República junto con el campo de futbol y el Zócalo lleno. Porque un número, así, seco, no emociona; pero dígale usted "32 albercas olímpicas" y hasta se le enchina la piel al más escéptico.
El problema es que la naturaleza no fue invitada a la rueda de prensa. El mismo periodo en que se celebraban las obras hidráulicas y se presumía que las afectaciones por inundaciones cayeron "hasta 100%", en el barrio de Caltongo, Xochimilco, 17 viviendas amanecieron severamente afectadas por el desbordamiento de un canal. No es un barrio sorpresa: se anega cada año, con la fidelidad de un suscriptor. Así que tenemos, oficialmente, capacidad para 32 albercas olímpicas de contención y, extraoficialmente, familias estrenando su propia alberca doméstica, con corriente incluida y sin salvavidas.
La contabilidad del informe es de un optimismo casi tierno. Se habla de ocho obras hidráulicas en Venustiano Carranza, de un muro al 70% de avance que estará "a finales de mes", y de reducciones espectaculares de damnificados. Todo muy bonito en la lámina de PowerPoint. En el terreno, el Cuerpo de Bomberos contaba árboles caídos, postes tumbados, cortocircuitos y encharcamientos como quien cuenta borregos para no dormir.
Uno entiende la lógica: es más fácil medir el éxito en albercas olímpicas imaginarias que en cubetas reales achicando una sala. Pero quizá el siguiente informe podría estrenar una unidad de medida nueva y más honesta: la cantidad de vecinos que tuvieron que subir el refri a la azotea. Esa, al menos, no se convierte a metros cúbicos ni a aplausos.
El problema es que la naturaleza no fue invitada a la rueda de prensa. El mismo periodo en que se celebraban las obras hidráulicas y se presumía que las afectaciones por inundaciones cayeron "hasta 100%", en el barrio de Caltongo, Xochimilco, 17 viviendas amanecieron severamente afectadas por el desbordamiento de un canal. No es un barrio sorpresa: se anega cada año, con la fidelidad de un suscriptor. Así que tenemos, oficialmente, capacidad para 32 albercas olímpicas de contención y, extraoficialmente, familias estrenando su propia alberca doméstica, con corriente incluida y sin salvavidas.
La contabilidad del informe es de un optimismo casi tierno. Se habla de ocho obras hidráulicas en Venustiano Carranza, de un muro al 70% de avance que estará "a finales de mes", y de reducciones espectaculares de damnificados. Todo muy bonito en la lámina de PowerPoint. En el terreno, el Cuerpo de Bomberos contaba árboles caídos, postes tumbados, cortocircuitos y encharcamientos como quien cuenta borregos para no dormir.
Uno entiende la lógica: es más fácil medir el éxito en albercas olímpicas imaginarias que en cubetas reales achicando una sala. Pero quizá el siguiente informe podría estrenar una unidad de medida nueva y más honesta: la cantidad de vecinos que tuvieron que subir el refri a la azotea. Esa, al menos, no se convierte a metros cúbicos ni a aplausos.