Ingresar | Crear cuenta

El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 4 de septiembre de 2026

Coche eléctrico, bache clásico: el futuro llega pesando dos toneladas

Tamaño de letra
Coche eléctrico, bache clásico: el futuro llega pesando dos toneladas
Guanajuato descubrió esta semana una amenaza tecnológica de última generación: el coche eléctrico. No por sus baterías, no por su enchufe, sino por su peso. El subsecretario de Movilidad, Francisco de Anda, advirtió que estas unidades pueden pesar hasta dos toneladas y, por lo mismo, desgastarían más las calles. Es decir, la revolución verde llegó a terminar de rematar un pavimento que ya venía pidiendo la extremaunción.

El razonamiento tiene una lógica impecable y un poco deprimente: como el coche eléctrico no reduce la cantidad de autos —simplemente cambia el motor por uno silencioso—, lo que tenemos es la misma cantidad de vehículos, pero más pesados, rodando sobre las mismas calles, que ya de por sí lucen como zona de prácticas de cráteres. El progreso no vino a quitar carros; vino a hacerlos más contundentes.

Lo mejor del anuncio es el gran asterisco: no existe todavía el cálculo del costo ni del impacto real. Traducido del lenguaje institucional, significa sabemos que va a doler, pero no sabemos cuánto ni quién paga. Es el tipo de advertencia que uno agradece y a la vez agota, porque llega con diagnóstico pero sin receta: identificamos el problema, ahora vamos a verlo desarrollarse en tiempo real desde la banqueta.

Mientras tanto, el automovilista promedio de Guanajuato vive un dilema filosófico. Le piden cuidar el medio ambiente y migrar a lo eléctrico, pero le avisan que su nuevo y responsable vehículo de dos toneladas va a maltratar más la calle que ya esquiva todos los días. Cuidas el planeta y castigas el asfalto: no se puede ganar en todos los frentes.

El bache, ese personaje eterno de la vialidad guanajuatense, escuchó la noticia y sonrió. Después de años de resistir camiones, lluvias, parches efímeros y promesas de bacheo permanente, por fin le anuncian un aliado inesperado: el futuro sustentable, pesado y silencioso, listo para hundirse con él. En Guanajuato hasta la modernidad termina en el mismo hoyo de siempre.