Michoacán rinde su informe: la unidad quedó completa, salvo por los que faltaron
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Hay pocos espectáculos tan conmovedores como una familia política reunida para aplaudirse a sí misma. Esta semana, la bancada guinda del Congreso michoacano presentó su segundo informe legislativo —más de 550 iniciativas, 156 ya en el marco jurídico estatal, un respaldo cerradísimo a la presidenta y a la Cuarta Transformación— y lo hizo con la solemnidad de quien corta un listón invisible. El único detalle es que, a la hora de la foto de la unidad, faltaron varios de la foto. Tres diputados aseguraron que nadie los invitó; la coordinadora respondió que claro que sí. Y así, el mensaje central pasó de "cerramos filas" a "cerramos filas, aunque no todas las sillas".
Uno entiende el problema logístico: es difícil presumir cohesión cuando parte del grupo se enteró del evento por las notas del día siguiente. En el acto se habló del acompañamiento a las grandes transformaciones nacionales, se leyó la lista completa de nombres —una lista larga, cariñosa, casi un abrazo— y se omitió, con elegancia de sobremesa, mencionar a quienes no llegaron y a las iniciativas que siguen en lista de espera. Es el arte michoacano de informar: contar lo que se hizo con voz de trompeta y lo que falta con voz de confesionario.
Mientras la 4T se peleaba por las invitaciones, la oposición aprovechó para ensayar su propia telenovela. El tricolor salió a presumir un acuerdo con el blanquiazul para convocar al partido naranja a un bloque anti-Morena rumbo a 2027, con esa lógica irrefutable de "si de verdad eres opositor, súmate a nosotros". El naranja, que ha hecho del "ni contigo ni sin ti" una doctrina, todavía no dice nada, que es su forma de decir mucho. Los otros dos, mientras tanto, analizan ir juntos por la gubernatura y una veintena de municipios, en una cumbre entre dirigentes que tiene toda la energía de dos exnovios organizando una fiesta sorpresa para el mismo enemigo.
En Morelia, el alcalde ya vio el futuro y le gustó: sentenció que Morena no volverá a gobernar el estado, apoyado en el hartazgo ciudadano por la falta de apoyos al campo y de medicamentos. Como profecía es valiente; como diagnóstico, se le agradece que al menos nombre el campo y el medicamento, dos cosas que suelen aparecer en los discursos justo cuando faltan.
Pero si de contradicciones va la semana, la corona es para Uruapan. Por un lado, el secretario de Seguridad reconoce que hace falta fortalecer el estado de fuerza y promete una policía municipal confiable. Por el otro, hay una polémica por despidos de policías que nadie logra explicar igual dos veces: una versión dice que fue por exámenes de certificación y confianza; otra jura que fue puramente presupuestal. Que la tranquilidad de un municipio dependa de si el problema es el examen o la nómina resume el momento: no sabemos qué falló, pero seguro fue lo otro.
A nivel estatal, la Guardia Civil cerró agosto con 382 detenidos, más de cien armas, cientos de vehículos y toneladas de cifras que se anuncian con orgullo de boletín mensual. Uno celebra los números y a la vez recuerda que los balances de seguridad son como los estados de cuenta: impresionan hasta que uno revisa el saldo real en la calle.
Y como no todo es política, Michoacán también hace lo suyo en el terreno de lo absurdamente esperanzador. Puruándiro fue sede de una feria internacional de ciencia y robótica con invitados de Brasil, Ecuador y Paraguay: niños construyendo el futuro mientras los adultos siguen debatiendo quién invitó a quién. En Tangancícuaro, la agenda de las Fiestas Patrias reserva su clásico: una carrera de burros con bolsa de seis mil pesos, competencia que —seamos justos— reparte premios con más claridad que muchas coaliciones. Y en la zona de Coeneo, Huaniqueo y Zacapu, la lenteja se derrumba: de diez mil productores hace una década a dos mil hoy. Da para una metáfora entera sobre lo que pasa cuando algo se deja de cuidar, pero mejor la dejamos servida.
Cierro en Morelia, donde apagaron dos semáforos de la Madero por las obras del Morebús y prometieron reconectarlos "cuando termine la obra". Es, quizá, la frase más honesta de la temporada: en Michoacán todo se reconecta cuando termine la obra. El detalle es saber cuál obra, y cuándo termina.
Uno entiende el problema logístico: es difícil presumir cohesión cuando parte del grupo se enteró del evento por las notas del día siguiente. En el acto se habló del acompañamiento a las grandes transformaciones nacionales, se leyó la lista completa de nombres —una lista larga, cariñosa, casi un abrazo— y se omitió, con elegancia de sobremesa, mencionar a quienes no llegaron y a las iniciativas que siguen en lista de espera. Es el arte michoacano de informar: contar lo que se hizo con voz de trompeta y lo que falta con voz de confesionario.
Mientras la 4T se peleaba por las invitaciones, la oposición aprovechó para ensayar su propia telenovela. El tricolor salió a presumir un acuerdo con el blanquiazul para convocar al partido naranja a un bloque anti-Morena rumbo a 2027, con esa lógica irrefutable de "si de verdad eres opositor, súmate a nosotros". El naranja, que ha hecho del "ni contigo ni sin ti" una doctrina, todavía no dice nada, que es su forma de decir mucho. Los otros dos, mientras tanto, analizan ir juntos por la gubernatura y una veintena de municipios, en una cumbre entre dirigentes que tiene toda la energía de dos exnovios organizando una fiesta sorpresa para el mismo enemigo.
En Morelia, el alcalde ya vio el futuro y le gustó: sentenció que Morena no volverá a gobernar el estado, apoyado en el hartazgo ciudadano por la falta de apoyos al campo y de medicamentos. Como profecía es valiente; como diagnóstico, se le agradece que al menos nombre el campo y el medicamento, dos cosas que suelen aparecer en los discursos justo cuando faltan.
Pero si de contradicciones va la semana, la corona es para Uruapan. Por un lado, el secretario de Seguridad reconoce que hace falta fortalecer el estado de fuerza y promete una policía municipal confiable. Por el otro, hay una polémica por despidos de policías que nadie logra explicar igual dos veces: una versión dice que fue por exámenes de certificación y confianza; otra jura que fue puramente presupuestal. Que la tranquilidad de un municipio dependa de si el problema es el examen o la nómina resume el momento: no sabemos qué falló, pero seguro fue lo otro.
A nivel estatal, la Guardia Civil cerró agosto con 382 detenidos, más de cien armas, cientos de vehículos y toneladas de cifras que se anuncian con orgullo de boletín mensual. Uno celebra los números y a la vez recuerda que los balances de seguridad son como los estados de cuenta: impresionan hasta que uno revisa el saldo real en la calle.
Y como no todo es política, Michoacán también hace lo suyo en el terreno de lo absurdamente esperanzador. Puruándiro fue sede de una feria internacional de ciencia y robótica con invitados de Brasil, Ecuador y Paraguay: niños construyendo el futuro mientras los adultos siguen debatiendo quién invitó a quién. En Tangancícuaro, la agenda de las Fiestas Patrias reserva su clásico: una carrera de burros con bolsa de seis mil pesos, competencia que —seamos justos— reparte premios con más claridad que muchas coaliciones. Y en la zona de Coeneo, Huaniqueo y Zacapu, la lenteja se derrumba: de diez mil productores hace una década a dos mil hoy. Da para una metáfora entera sobre lo que pasa cuando algo se deja de cuidar, pero mejor la dejamos servida.
Cierro en Morelia, donde apagaron dos semáforos de la Madero por las obras del Morebús y prometieron reconectarlos "cuando termine la obra". Es, quizá, la frase más honesta de la temporada: en Michoacán todo se reconecta cuando termine la obra. El detalle es saber cuál obra, y cuándo termina.