El informe de la unidad al que le faltó media bancada
Tamaño de letra
Presentar un informe legislativo es fácil: se aparta el salón, se imprime la lista de logros y se ensaya el aplauso. Lo difícil es que llegue toda la familia. La bancada guinda del Congreso michoacano presentó su segundo informe con cifras de vértigo —más de 550 iniciativas, 156 ya incorporadas al marco jurídico estatal— y un respaldo total a la presidenta y a la Cuarta Transformación. Todo perfecto, salvo por el pequeño matiz de que varios protagonistas no aparecieron en la foto de la unidad.
Tres legisladores aseguraron que sencillamente no los invitaron. La coordinadora sostuvo lo contrario: que sí, que faltaba más, que las invitaciones salieron. Y aquí es donde el evento se vuelve delicioso, porque la palabra "unidad" se repitió con una convicción inversamente proporcional al número de sillas ocupadas. Es como celebrar el día de la familia y que la mitad jure que nunca le llegó el mensaje de WhatsApp.
En el discurso oficial se leyó la nómina completa de diputadas y diputados —un rosario de nombres pronunciado con ternura de acta de kínder— y se destacó el acompañamiento a las iniciativas federales y estatales. Lo que no se mencionó, con una discreción casi litúrgica, fue a quiénes no asistieron ni cuáles iniciativas siguen adeudándole algo a la sociedad michoacana. Informar, en su acepción local, es el arte de subrayar el numerador y esconder el denominador.
Que la discusión del día no haya sido el contenido de esas iniciativas, sino la lista de invitados, dice más que cualquier gráfica de barras. Un grupo que gobierna con mayoría dedicando su gran día a debatir la logística del convivio no proyecta precisamente la imagen de maquinaria aceitada. Proyecta la de un equipo de trabajo escolar donde todos firmaron la exposición, pero solo tres la presentaron.
Ojalá el tercer informe llegue con dos novedades: que las iniciativas pendientes dejen de estarlo y que las invitaciones lleguen a tiempo. Aunque, si hay que elegir, la ciudadanía michoacana probablemente prefiera lo primero. Las sillas vacías se olvidan pronto; los medicamentos y los apoyos al campo, no tanto.
Tres legisladores aseguraron que sencillamente no los invitaron. La coordinadora sostuvo lo contrario: que sí, que faltaba más, que las invitaciones salieron. Y aquí es donde el evento se vuelve delicioso, porque la palabra "unidad" se repitió con una convicción inversamente proporcional al número de sillas ocupadas. Es como celebrar el día de la familia y que la mitad jure que nunca le llegó el mensaje de WhatsApp.
En el discurso oficial se leyó la nómina completa de diputadas y diputados —un rosario de nombres pronunciado con ternura de acta de kínder— y se destacó el acompañamiento a las iniciativas federales y estatales. Lo que no se mencionó, con una discreción casi litúrgica, fue a quiénes no asistieron ni cuáles iniciativas siguen adeudándole algo a la sociedad michoacana. Informar, en su acepción local, es el arte de subrayar el numerador y esconder el denominador.
Que la discusión del día no haya sido el contenido de esas iniciativas, sino la lista de invitados, dice más que cualquier gráfica de barras. Un grupo que gobierna con mayoría dedicando su gran día a debatir la logística del convivio no proyecta precisamente la imagen de maquinaria aceitada. Proyecta la de un equipo de trabajo escolar donde todos firmaron la exposición, pero solo tres la presentaron.
Ojalá el tercer informe llegue con dos novedades: que las iniciativas pendientes dejen de estarlo y que las invitaciones lleguen a tiempo. Aunque, si hay que elegir, la ciudadanía michoacana probablemente prefiera lo primero. Las sillas vacías se olvidan pronto; los medicamentos y los apoyos al campo, no tanto.